Vivimos apresurados por “conseguir más”. El dinero se vuelve carrera de ratas:
ganar para gastar, acumular, pagar deudas, demostrar amor, comprar salud, dominar, servir… o simplemente sentir estabilidad.

Pero, ¿acaso el propósito de la vida es conseguir dinero?
O se nos olvida para qué lo anhelamos.

A mí el dinero me da seguridad, me permite costear tratamientos, aportar a causas y —algún día— alcanzar plena libertad. Todavía no lo logro; sigo trabajándolo.

Por eso, cuando oro o visualizo, ya no pido dinero. Pido lo que el dinero simboliza: libertad, salud, tiempo, servicio. El dinero llega como consecuencia. Pedir solo dinero puede volvernos esclavos del medio y dejar sin sentido el fin.

Una vieja lección egipcia:

Cuenta la leyenda que, cuando los esclavos fueron más numerosos que los soldados, el faraón prometió una moneda de oro diaria a cada esclavo que siguiera trabajando. Aquellos que buscaban libertad aceptaron el salario… y siguieron encadenados. Cambiaron grilletes por jornadas pagadas: el dinero se volvió su nueva jaula.

Algo parecido ocurre cuando enfocamos toda la energía en la cifra y no en el propósito.

Pregúntate
• ¿Qué quiero sentir con ese aumento?
• ¿Qué valor busco comprar: paz, tiempo, expansión, impacto?
• ¿Puedo cultivar algo de eso hoy mismo, sin esperar el cheque?

Manifiesta el fin, no solo el medio
1. Define tu valor esencial. Libertad, seguridad, salud, contribución…
2. Diseña acciones cotidianas que ya lo expresen. Ahorrar, aprender, servir, cuidar tu cuerpo.
3. Permite que el dinero fluya como mensajero, no como carcelero.

Los esclavos anhelaban libertad; el oro los distrajo. No repitas la historia.
Pide aquello que el dinero representa y deja que la abundancia llegue por añadidura.

Te deseo una vida donde el dinero toque tu cartera con facilidad porque tu propósito ya habita en tu corazón.

Soy Alejandro Granja Peniche. Comparto mi proceso para rodearme de personas que también quieran sanar y prosperar.
Si esto te resuena, conversemos en mis redes.
Nos leemos el próximo lunes.