PARÍS (EFE).— PARÍS (EFE).— El mito de Eldorado y la riqueza del universo precolombino sirvieron de base para la colección de Alta Costura otoño-invierno 2025-2026 de Franck Sorbier, presentada ayer en un espacio cercano al Arco del Triunfo.
“Es una cultura que nunca ha perdido su identidad original”, expresó Sorbier tras el desfile, en referencia al legado indígena que impregnó la propuesta, dominada por el color dorado y los acabados artesanales, en una muestra en la que se combinaron tradición, lujo y referencias contemporáneas.
La colección incluyó desde trajes barrocos con detalles eclesiásticos hasta abrigos rectos con estampados paisley, siempre con una constante: “La puntada artesanal ha estado presente en todo momento”, destacó el diseñador francés.
Dorados, terracota, caldera, blanco y negro formaron la paleta cromática principal, y resaltaron en capas, faldas de tejidos generosos y vestidos con bordados minuciosos. En las palabras del diseñador: “Todo lo que puede cambiar el mundo y al mismo tiempo proporcionar mucho dinero”.
Franck Sorbier explicó que su colección no solo alude al Eldorado mítico, sino a los “nuevos eldorados” de la actualidad, como “la criptomoneda, el oro negro para el petróleo… mañana será el turismo espacial y ahora la inteligencia artificial”.
La mujer Sorbier presentada en esta temporada apuesta por el volumen, materiales suntuosos y una calidad extrema. “Está obsesionada con la calidad más absoluta”, afirmó, destacando el uso de seda, terciopelos, organzas, encajes y guipiures cortados a mano.
Las piezas destacaron por su simbolismo: cuerpos que evocaban hojas, capas con bordados floridos, y una novia sencilla, sin velo ni corsé, representada por una ejecutante que ejecutó pasos de ballet. “Libre y blanca”, la describió el diseñador.
En total, se presentaron 16 propuestas, algunas acompañadas de joyería inspirada en el mundo inca y peinados elaborados. Una colección en la que no ha habido pieles de pelo, aunque sí propuestas que creaban la ilusión del astracán, por ejemplo, en un bolero, pero que en realidad se trataba de terciopelo trabajado, y donde en una de las partes las botas altas han estado muy presentes, dando un aire de poderosas heroínas a sus portadoras.





