Entre cantos, alabanzas y oración dio inicio ayer el Congreso Diocesano de la Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo, con la participación de numerosos fieles que proclamaron su fe con entusiasmo.
Como parte de las actividades del encuentro, por la mañana fray Cándido Olguín Ibarra ofreció la charla “Dos es mejor que uno”, la cual comenzó con una oración comunitaria. En ella, el sacerdote invitó a los presentes a elevar su voz en canto para pedir la bendición de Dios y experimentar su amor en medio de la asamblea.
Durante su mensaje, el fraile expresó su alegría por compartir la fe con los asistentes y celebrar las maravillas que Dios obra en la vida de las personas. Señaló que la temática del Congreso le parecía especialmente inspiradora, y citó un pasaje del libro de Eclesiastés: “La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente; si atacan a uno, los dos harán frente”. Con esa cita, enfatizó el valor de la comunidad, la amistad, la comunión y la fraternidad, valores que, dijo, forman el corazón del Evangelio.
“El deseo de nuestro bondadoso Padre es que todos seamos uno, como tú y yo somos uno, para que el mundo crea. Porque solo en la unidad se cree, solo en la comunión se cree, solo en la fraternidad se cree y solo en la amistad se cree”, expresó el fraile a los presentes.
Subrayó que no es posible avanzar en la vida de fe si no se camina también en comunidad. “Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, y eso significa que fuimos creados para el amor”, indicó. Añadió que es doloroso ver personas que no tienen quien les ayude a levantarse, les socorra o tienda la mano. “Fuimos creados para compartir, para caminar codo a codo”, reiteró.
Como parte de su reflexión, compartió una anécdota sobre dos sacerdotes que, tras distanciarse por un conflicto, vivieron una reconciliación inesperada gracias a la visita de un obispo. En la misa, durante el rito de la paz, ambos rompieron en llanto al reencontrarse. “Dijeron que fue la Eucaristía mejor vivida de sus vidas”, relató fray Cándido.
Con esa historia, concluyó que “no fuimos creados solo para vivir, sino para amar. Y aunque el camino del amor no siempre es fácil, es un camino para valientes”.— Ilse Noh Canché


