Con la celebración eucarística dominical, presidida por el Arzobispo de Yucatán, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, concluyó el Congreso Diocesano 2025 de la Renovación Cristiana Carismática en el Espíritu Santo (RCCES Yucatán). Más de 2,500 fieles se congregaron para vivir y cerrar este encuentro de fe, oración y renovación espiritual que reunió a la comunidad católica de la arquidiócesis y visitantes de otras partes del país y del extranjero.





El broche de oro de este Congreso fue la misa concelebrada junto a los padres Raúl Ernesto de León Mendoza, de la Diócesis de Panamá, y Alejandro Aguayo Escalante, asesor espiritual de RCCES Yucatán.
Durante su homilía, Mons. Rodríguez Vega llamó a los presentes a vivir la fe con autenticidad y a no caer en la hipocresía: “Un cristiano nunca debe ser hipócrita. Debe ser siempre sincero, respetuoso, auténtico y presentarse como es”, exhortó.
Basándose en el Evangelio proclamado por el padre Raúl, el Arzobispo invitó a los fieles a preguntarse si realmente conocen la ley de Dios o si mantienen la Biblia como un simple adorno.
“Las Biblias son para leerse, no para tenerlas empolvadas”, remarcó. Con un mensaje claro, recordó que amar a Dios por sobre todas las cosas es la clave para amar de verdad a los demás: “El que ama a Dios de esta forma no le falla a su prójimo en el amor”, afirmó, comparando esta relación con estar conectados a una fuente de energía: “Sin estar conectados al Señor no podemos amar como se debe. Él es la fuente del amor”.
Mons. Gustavo subrayó que todos, sin distinción de religión o creencias, somos hijos de Dios y, por tanto, llamados a reconocer a Cristo en cada hermano:
“Hay obras extraordinarias de generosidad de mucha gente que ni siquiera conoce a Cristo, porque donde quiera se mueve el amor de Dios”.
Al finalizar la celebración, el padre Alejandro Aguayo agradeció a Dios por este maravilloso evento que los une y los involucra en la renovación, invitó a los asistentes a continuar la misión carismática sumándose a la construcción de un centro de formación para la RCCES Yucatán.
Hizo un llamado a vencer la indiferencia mediante una cooperación constante de 200 pesos mensuales, recordando que la obra espiritual necesita del compromiso de todos. “Agradecemos a don Gustavo su presencia y la alegría de convivir con sacerdotes de otros lugares, como el padre Raúl, que nos recordó la universalidad de nuestra Iglesia”, expresó.
Alegría Meza Domínguez compartió su emoción por haber vivido estas jornadas en las que siente su corazón renovado, “Me siento nueva del corazón, mi fe está en Cristo nuestro Señor, gracias a él sigo viva y dispuesta a servir a mi prójimo, fue maravilloso”, afirmó.
Josué Ramos Cupul dijo; “Este evento me cambia la vida, me deja lleno de paz y cargado de energía nueva para llevar a casa y compartir con mi familia”.
La jornada culminó con la fervorosa oración de todos los asistentes: “¡Señor, no permitas que jamás me aparte de ti, amén!” Un clamor que resume el anhelo de quienes, renovados en el Espíritu, regresaron a sus hogares fortalecidos en la fe y comprometidos a vivirla auténticamente.— DARINKA RUIZ
Clausura Congreso
El Centro de Convenciones fue la sede para la Clausura del Congreso Diocesano
Renovación espiritual
Más de 2,500 personas vivieron un encuentro de fe que los llenó de alegría, oración y compromiso para seguir adelante con el corazón renovado y vivo.
Una fe viva
El arzobispo Rodríguez Vega recordó que no basta con tener una Biblia, sino vivir la fe con sinceridad, amor a Dios y prójimo.
Compromiso carismático
Se invitó a apoyar con cooperación mensual la construcción de un centro que fortalezca la formación y misión de la Renovación Cristiana Carismática.
Unidad fraternal
La participación de sacerdotes de otros países y fieles de distintas regiones del país mostró la universalidad de la Iglesia y el valor de caminar juntos.
