En medio de una llamada de servicio al cliente, el usuario —molesto— me soltó:
“Llevo 20 años en México. Sé cómo funciona este país y tú quieres tratarme como si estuviéramos en Suiza. ¡Qué pésimo servicio! Estamos en México, caray”.

Titubeé un segundo. Años de terapia contra mi codependencia y entender mi debilidad de querer agradar a otros me ayudaron a responder con calma:

“Caballero, precisamente creo que México puede funcionar como Suiza. Y también creo que debemos apegarnos a procesos, aun cuando mi intención sea servirle al máximo”.

Yo quería ayudarle. En otro momento nosotros nos habíamos equivocado con él, así que veía la ocasión de compensar. Pero esta vez el error era suyo, y salirme del protocolo ponía en riesgo a la empresa.

Le expliqué que haría todo lo posible dentro de la ley y de nuestros procedimientos. Su frase sonaba —o quizá yo la sentí— a un chantaje emocional: “Si estamos en México, haz la excepción”. Ahí me recordé: ¿qué tipo de profesional, de persona y de país quiero construir?

Quiero un México que se compare con Suiza… no para copiar, sino para elevar su propio estándar.

No voy a contar el resto del chisme; lo valioso es la lección. Cada día debo recordarme qué quiero, adónde voy y por qué. La actitud del otro es neutra; lo que cuenta es cómo respondo.

Comparaciones, reproches, culpas pasadas… todo eso activa nuestras heridas y complejos. Sin amor propio y sin límites claros, terminamos igual que quien nos critica.
• Si acepto el chantaje, refuerzo la cultura de “así se hace en México”.
• Si reacciono desde el enojo, me convierto en lo mismo que juzgo.
• Si mantengo firme el proceso con respeto, ayudo a crear el país y la empresa que sueño.

El desquitarnos nos aleja de nuestra mejor versión, aun cuando “tengamos la razón”.

Soy Alejandro Granja Peniche. No me creo suizo; soy yucateco de corazón, orgullosamente mexicano. Trabajo a diario para vivir mi mejor versión y, con suerte, inspirar a otros a hacer lo mismo.

Cuéntame en redes: ¿cuál es tu estándar cuando la vida te invita a “bajar tu promedio”?

Nos leemos el próximo lunes.