“Madre Tierra, armonía, heridas y esperanza” es el título de la exposición fotográfica del sacerdote jesuita Enrique Carrasco, que se inaugurará el próximo viernes 25 a las 6 p.m. en el Centro Cultural Olimpo, como parte de las celebraciones con motivo de los 100 años de presencia ininterrumpida de los jesuitas en Mérida.
La muestra está integrada por 30 imágenes tomadas en tres décadas de misión en comunidades de México, Bolivia, Chile y la Amazonía peruana. Incluye paisajes de Yucatán, como cenotes y flamencos, así como escenas que reflejan la contaminación del agua. La exposición está dividida en tres bloques temáticos: belleza de la creación, heridas provocadas por el modelo de desarrollo y signos de esperanza.
En rueda de prensa realizada ayer en la Sala Capitular de la Catedral, el padre Carrasco explicó que esta muestra es una forma de “fotografía profética”, que busca despertar conciencia y esperanza en medio de las crisis ambientales actuales. “En este contexto global de malas noticias, sabemos que hay seres humanos solidarios que siguen cuidando la casa común”, expresó. Agradeció también a los medios de comunicación por su labor de difusión y por sumarse a este llamado colectivo.
El sacerdote, quien ha expuesto en países África y Sudamérica, y en Estados Unidos e Italia, considera su labor fotográfica como un apostolado. “El arte cuestiona y despierta conciencia. Por eso he estado en este camino”, subrayó.
Recordó su experiencia misionera en la selva lacandona, el norte y sur de Veracruz, y comunidades indígenas del país, en las que aprendió a valorar el vínculo profundo entre los pueblos originarios y la Madre Tierra.
Narró que una mujer tzotzil le explicó por qué la llaman madre: “Porque nos ve nacer, nos alimenta y cuando morimos, nos abraza eternamente”. “La armonía no es solo entre humanos, también con toda la creación: la flora, la fauna y los ecosistemas. La armonía también incluye a Dios, quien desea que todos vivamos con justicia y dignidad”, afirmó.
El segundo bloque de imágenes refleja las heridas provocadas por el modelo antropocéntrico y el sistema económico que busca beneficios materiales a costa del entorno. “No queremos quedarnos solo en el dolor”, aclaró el sacerdote, “también mostramos imágenes que invitan a la esperanza”.
El padre Carrasco denunció las agresiones a los ecosistemas yucatecos, como la contaminación de cenotes y el acaparamiento del agua por empresas, que afectan manantiales y playas.
La exposición incluirá una conferencia el miércoles 7 de agosto, a las 6 p.m., en el mismo recinto. Participarán los doctores Rodrigo Alejandro Llanes Salazar, investigador de la UNAM, y Esteban Krotz Heberle, de la Uady, quienes hablarán sobre el agua en Yucatán y los derechos humanos vinculados.
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, recordó que los jesuitas llegaron a Yucatán mucho antes del siglo XX, como fundadores de instituciones educativas. “El edificio frente a la iglesia de El Jesús fue sede de la universidad, y su capilla era ese templo”, comentó.
El prelado también destacó la coincidencia del centenario jesuita y el décimo aniversario de la encíclica “Laudato si’”, del papa Francisco, sobre el cuidado de la casa común. “Esa encíclica ha fortalecido redes eclesiales, como la Repam, en torno al Amazonas y ahora en México y Centroamérica”, agregó.
Por su parte, el padre Óscar Viñas Olvera, vicario para la Vida Consagrada, expresó su alegría por los frutos de la labor jesuita. “La Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en el siglo XVI, sigue dando frutos. Esa semilla aún florece en nuestra Iglesia”.
La exposición estará abierta al público hasta el domingo 10 de agosto.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA
