Se dice que la prostitución es la profesión más antigua, pero antes de cualquier trueque hubo algo imprescindible: la venta.
Todo intercambio —de servicios, de favores, de ideas— empezó cuando alguien convenció a otro de entregar algo a cambio.
- Sin ventas no hay negocio. Piensa en cualquier empresa. Tómate 10 segundos… listo.
Pregúntate: ¿Qué tanto el éxito de ese negocio depende de las ventas? Exacto: sin ventas no hay operación, se te pudre el pan, no da para la renta, no puedes compartir esa “mejor estrategia”, no puedes hacer nada. - Todos somos vendedores. Desde niños “vendemos” ideas: negociamos un permiso con la abuela o justificamos ante el prefecto por qué llegamos tarde.
- La venta como espejo de tu abundancia. En mi empresa analizamos qué parte de la venta cuesta más trabajo: • Prospectar • Presentar • Negociar • Cobrar.
El bloqueo suele reflejar tu relación con el dinero. A mí me paralizaba el cierre —preguntar en algún momento : “¿Vas a comprar?”— pues buscaba aceptación.
He trabajado mi codependencia y aprendí a “hacer agenda”: aclarar desde el inicio para ofrecer un terreno y ponernos al día. - Dos verdades incómodas: Tu cartera futura dependerá de tu capacidad de vender y decir “no nací para vender” limita tus fuentes de dinero.
- Vender y ser buena persona. Ser una mejor persona te hará mejor vendedor, y ser un vendedor íntegro te obligará a crecer como persona. Conclusión: ponte a vender —aunque sea un 1 % más cada día— y observa qué emociones afloran.
Ahí encontrarás la ruta para sanar tu relación con el dinero y con tu propia voz. Soy Alejandro Granja Peniche. Siempre estaré “vendiéndote” lo que a mí me sirve, porque compartir es la mejor forma de recibir.
Cuéntame en redes: ¿qué parte de la venta te cuesta más? Nos leemos el lunes.

