Se dice que la prostitución es la profesión más antigua, pero antes de cualquier trueque hubo algo imprescindible: la venta.

Todo intercambio —de servicios, de favores, de ideas— empezó cuando alguien convenció a otro de entregar algo a cambio.

  1. Sin ventas no hay negocio. Piensa en cualquier empresa. Tómate 10 segundos… listo.
    Pregúntate: ¿Qué tanto el éxito de ese negocio depende de las ventas? Exacto: sin ventas no hay operación, se te pudre el pan, no da para la renta, no puedes compartir esa “mejor estrategia”, no puedes hacer nada.
  2. Todos somos vendedores. Desde niños “vendemos” ideas: negociamos un permiso con la abuela o justificamos ante el prefecto por qué llegamos tarde.
  3. La venta como espejo de tu abundancia. En mi empresa analizamos qué parte de la venta cuesta más trabajo: • Prospectar • Presentar • Negociar • Cobrar.
    El bloqueo suele reflejar tu relación con el dinero. A mí me paralizaba el cierre —preguntar en algún momento : “¿Vas a comprar?”— pues buscaba aceptación.
    He trabajado mi codependencia y aprendí a “hacer agenda”: aclarar desde el inicio para ofrecer un terreno y ponernos al día.
  4. Dos verdades incómodas: Tu cartera futura dependerá de tu capacidad de vender y decir “no nací para vender” limita tus fuentes de dinero.
  5. Vender y ser buena persona. Ser una mejor persona te hará mejor vendedor, y ser un vendedor íntegro te obligará a crecer como persona. Conclusión: ponte a vender —aunque sea un 1 % más cada día— y observa qué emociones afloran.

Ahí encontrarás la ruta para sanar tu relación con el dinero y con tu propia voz. Soy Alejandro Granja Peniche. Siempre estaré “vendiéndote” lo que a mí me sirve, porque compartir es la mejor forma de recibir.

Cuéntame en redes: ¿qué parte de la venta te cuesta más? Nos leemos el lunes.