MIAMI (EFE).— La NASA lanzó ayer desde California la misión Tracers, compuesta por dos satélites que medirán el efecto del viento solar sobre la Tierra.
El despegue se realizó a las 11:13 horas locales desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en un cohete Falcon 9 de SpaceX.
El objetivo principal de Tracers es estudiar el proceso de reconexión magnética que ocurre cuando las partículas cargadas del Sol, conocidas como viento solar, interactúan con la magnetosfera de la Tierra.
“La radiación solar puede afectar no solo a los satélites, sino también a los sistemas GPS y a la red eléctrica”, señaló la NASA.
Los dos satélites volarán de polo a polo haciendo mediciones con una diferencia de apenas segundos entre sí. Esto permitirá entender mejor las alteraciones en el escudo magnético terrestre.
“Tracers nos permitirá obtener datos casi instantáneos para estudiar estos procesos en tiempo real”, indicaron voceros del agencia espacial estadounidense.
El lanzamiento, previsto para un día antes, había sido aplazado por “preocupaciones con el espacio aéreo”, pero se concretó sin contratiempos. Ocho minutos después del despegue, la primera etapa del Falcon 9 aterrizó con éxito, permitiendo su reutilización en futuras misiones, informó SpaceX.
Además de los satélites gemelos, la misión incluye otros tres dispositivos que investigarán cómo las partículas de alta energía se dispersan en la atmósfera. “Esto también nos ayuda a proteger la tecnología espacial en funcionamiento”, detalló la NASA.
La agencia ya advirtió que los daños causados por tormentas solares a los equipos terrestres pueden implicar “pérdidas millonarias”.
