• El diácono Andrés Novelo asperja agua bendita sobre el féretro de Isidro Ávila Villacís, rodeado de coronas florales, en solemne acto de despedida ayer en el velatorio del IMSS
  • El libro “Isidro Ávila: Medio siglo de fotoperiodismo” sobre el féretro

“Estamos ante una de las realidades más dolorosas de la existencia humana: la muerte. Un ser querido de ustedes, amigo mío, ha sido llamado por Dios”, expresó ayer el diácono Andrés Novelo Álvarez, durante las exequias del fotoperiodista Isidro Ávila Villacís, colaborador de Diario de Yucatán durante 58 años. La ceremonia se llevó al cabo en el velatorio del Instituto Mexicano del Seguro Social.

“Él ya ha iniciado la vida eterna”, añadió el diácono permanente frente al féretro del decano del fotoperiodismo en Yucatán.

Recordó también el pasaje del Génesis: “Pulvis es, et in pulverem reverteris (de polvo eres y en polvo te convertirás)”. “Y él ya está en ese proceso”, dijo.

Después de la proclamación del Evangelio según San Juan, en la homilía reflexionó sobre la inevitabilidad de la muerte. “¿Quién de nosotros aquí presentes morirá después de él? No lo sabemos. Y bendito Dios que no lo sabemos. Imaginen si cada uno conociera el día de su muerte: viviríamos intranquilos”, señaló.

Subrayó que la misericordia divina no ha permitido que el ser humano conozca la hora en que partirá de esta vida, por lo que instó a estar siempre preparados. Expresó que muchos parten mientras duermen y entonces deben “entregar cuentas a Dios”.

El diácono explicó que esas cuentas son personales: “El Señor preguntará qué hiciste con tu esposa, con los hijos que te prestó, con los bienes que recibiste. ¿Atendiste a los pobres? ¿Visitaste a los enfermos? ¿Trataste con amor a tus padres?”.

En ese sentido, el diácono exhortó a los presentes a mantener una vida de fe y acercarse a los sacramentos: “¿Cuántas personas nunca se confiesan, nunca comulgan, ni siquiera rezan un Padre Nuestro? No sabemos qué será de ellos, pero el Señor siempre nos dice: ‘Ven, acércate, escucha la misa’”.

Pidió a los presentes elevar oraciones por el descanso eterno de don Isidro: “Que el Señor lo tenga gozando en el cielo, que lo ponga en un lugar de gente buena. Era un hombre bueno, yo lo conocí hace muchos años, y se merece toda la gracia de Dios”.

Posteriormente, el diácono asperjó con agua bendita el féretro y bendijo a los familiares, encabezados por la viuda Josefina Perera Alpuche. Los animó a continuar rezando por él, realizar novenas y solicitar misas en su memoria.

Sobre el féretro del decano se colocó el libro “Isidro Ávila: Medio siglo de fotoperiodismo”, publicado por Diario de Yucatán.

Enrique Rodríguez Ávila, nieto del apreciado fotógrafo, también lo despidió mediante un rito prehispánico.

Como se informó, Isidro Ávila Villacís falleció anteayer domingo a los 96 años de edad, tras breve dolencia. Fue velado el mismo día y el servicio concluyó la tarde de ayer. Se dispuso la incineración del cuerpo. La familia informó que todavía no se ha definido la fecha en que las cenizas serán colocadas en una cripta de la iglesia.