“La liturgia de la Palabra es siempre una invitación al seguimiento de Jesucristo y un llamado permanente a la santidad de vida”, afirmó ayer el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, durante la ceremonia de institución de los presbíteros Óscar Manuel Cetina Vega y José Francisco Mukul Domínguez como canónigos de la Catedral de Mérida. La celebración se realizó en el máximo templo católico de la entidad, en presencia de sacerdotes, familiares y fieles.
En su homilía, el Arzobispo recordó que el mensaje de San Pablo a los Tesalonicenses continúa siendo actual: todos los creyentes están llamados a la santidad. “Ese llamado es permanente, también para nosotros los ministros de Dios”, señaló.
El prelado subrayó que esa santidad se concreta en la vivencia de la castidad, incluso dentro del matrimonio. “Algunos preguntan: ¿existe castidad en la vida matrimonial? Por supuesto. El respeto mutuo incluye también a la pareja y exige fidelidad y entrega”, dijo. Explicó que cada persona, según su estado de vida, está llamada a ser casta para dedicar su cuerpo y toda su existencia al servicio de Dios y de la Iglesia.
Monseñor Rodríguez relacionó esta vocación con el testimonio de San Juan Bautista, cuya memoria litúrgica se celebraba ayer. “Todos somos en potencia invitados al martirio, entendiendo por martirio no solo la entrega de la vida, sino también los sacrificios cotidianos de la fe: aceptar enfermedades, dificultades y sufrimientos con espíritu cristiano”, expresó. Añadió que Juan precedió a Jesús en todo: fue concebido antes, nació antes, inició su ministerio antes y llegó al martirio antes que Él.
Al explicar el ministerio que se confirió a los dos sacerdotes, el prelado recordó que los canónigos tienen como misión principal la oración. “Este ministerio es, ante todo, un servicio de intercesión. Juan Bautista es ejemplo de vida de oración, aunque el Evangelio no mencione expresamente su oración personal”, indicó.
Explicó que la liturgia de las horas es la oración oficial de la Iglesia, en la que participan sacerdotes, religiosas, comunidades parroquiales y, cada vez más, laicos. “Es un tesoro espiritual que une a los creyentes en distintos momentos del día”, señaló. “Bendito sea Dios que no solo los sacerdotes oran; hay muchos fieles que oran todo el tiempo y todos los días”.
Tradición conservada
Monseñor Rodríguez destacó que, según una tradición muy antigua, en cada catedral un grupo de sacerdotes es designado como canónigos para orar de manera solemne. “Desde la Catedral, la oración se convierte en fuente de santidad para toda la diócesis”, afirmó.
En muchas catedrales del mundo este ministerio ha desaparecido, pero en Yucatán se conserva como un privilegio especial. No obstante, dos de los canónigos, el padre Pedro Novelo López, párroco de Homún, y el padre Gilberto Pérez Ceh, párroco de Tizimín, no pueden cumplir actualmente con este servicio diario, razón por la cual se instituyó a los nuevos miembros.
“Su oración será respaldo para toda la Iglesia y, de manera particular, para el ministerio del obispo”, indicó. Finalmente, agradeció a los padres Óscar Cetina y Francisco Mukul por aceptar este compromiso, que implica rezar diariamente desde la Catedral. “El Señor no se deja ganar en generosidad; Él recompensará su disponibilidad, como también la perseverancia de los demás canónigos”, concluyó.
Rito
Luego de la homilía, los sacerdotes realizaron su profesión de fe y juramento de fidelidad como signo de su incorporación formal al Cabildo Catedralicio.
Posteriormente, los presbíteros firmaron los documentos oficiales de su institución y fueron conducidos por el padre Manuel Ceballos García, presidente del Cabildo, hasta su sitio en el costado norte del altar mayor, el lugar que está destinado a los canónigos.
El padre José Francisco Mukul dirigió una súplica inspirada en San Francisco de Asís: “Dios todopoderoso, que a Francisco de Asís otorgaste la gracia de asemejarse a Cristo en la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas para seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén”.
Por su parte, el padre Óscar Cetina elevó una oración inspirada en San Agustín:
“Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en el obispo San Agustín, para que, llenos de ese mismo espíritu, tengamos sed solamente de ti, fuente de la verdadera sabiduría, y te busquemos como autor del amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén”.
Los padres Cetina Vega y Mukul Domínguez se unieron así a los canónigos Ignacio Kemp Lozano, Alberto Ávila Cervera, Gaspar Arceo Castillo, Jesús Ceballos Solís y Manuel Ceballos García, quienes forman actualmente el Cabildo Catedralicio.
Como parte del rito, los nuevos canónigos recibieron e impusieron el hábito propio de su dignidad: sotana negra, sobrepelliz blanco, muceta —corta capa que cubre los hombros— y bonete negro con borla púrpura. Con ello, asumieron públicamente el compromiso de custodiar la oración solemne de la Iglesia desde la Catedral, considerada la casa del obispo y el centro de la vida diocesana.— Claudia Sierra Medina
De un vistazo
Rezo diario
El Arzobispo recordó que los nuevos canónigos tendrán la encomienda de rezar diariamente la liturgia de las horas a las 8 a.m. en la Catedral, ministerio que constituye la misión esencial del Cabildo.
Comunión
Durante la misa de institución, los canónigos participaron en la distribución de la comunión junto con el Arzobispo y los demás sacerdotes concelebrantes. Al concluir la Eucaristía, elevaron oraciones ante los santos que eligieron como intercesores en su nueva responsabilidad.
