BAGDAD (AP).— El primer ministro de Iraq presidió ayer la reapertura oficial de la histórica Gran Mezquita al-Nuri y su minarete inclinado en el corazón de la Ciudad Vieja de Mosul, ocho años después de que la estructura fuera destruida por milicianos del grupo extremista Estado Islámico.
Durante unos 850 años, el minarete inclinado de la mezquita se mantuvo como un hito icónico. En 2014, el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, declaró la instalación ahí de un “califato” al pronunciar un sermón de viernes y liderar las oraciones.
El grupo extremista destruyó luego la mezquita al detonar explosivos dentro de las estructuras mientras se enfrentaba a la derrota en una batalla con las fuerzas militares iraquíes por el control de la ciudad en 2017.
La Unesco, la organización científica, educativa y cultural de la ONU, trabajó junto con las autoridades del patrimonio iraquí y religiosas suníes para reconstruir el minarete utilizando técnicas tradicionales y materiales recuperados de los escombros. La Unesco recaudó 115 millones de dólares para el proyecto de reconstrucción, con grandes aportes provenientes de los Emiratos Árabes Unidos y la Unión Europea.
Un hito
El primer ministro Mohammed Shia al-Sudani informó en un comunicado que la reconstrucción de la mezquita “permanecerá como un hito, recordando a todos los enemigos el heroísmo de los iraquíes, su defensa de su tierra y su reconstrucción de todo lo destruido por aquellos que quieren oscurecer la verdad”.
“Continuaremos nuestro apoyo a la cultura y los esfuerzos para resaltar las antigüedades iraquíes, como una necesidad social, una puerta de entrada de nuestro país al mundo, una oportunidad para el desarrollo sostenible y un espacio para que los jóvenes innoven”, expresó.
En su apogeo, el Estado Islámico gobernó un área del tamaño de la mitad del Reino Unido en Iraq y Siria y fue notorio por su brutalidad. Decapitó a civiles y esclavizó y violó a miles de mujeres de la comunidad yazidí, una de las minorías religiosas más antiguas de Iraq.
Además de la mezquita, se reconstruyeron iglesias dañadas por la guerra, con el objetivo de preservar el patrimonio de la menguante población cristiana de la ciudad. Sudani manifestó que Mosul abraza a todas sus comunidades y “encarna todas las características de la diversa sociedad de Iraq”.
Investigadores de la ONU han dicho que los militantes del Estado Islámico cometieron crímenes de guerra contra los cristianos en Irak, incluyendo la confiscación de sus propiedades, violencia sexual, esclavitud, conversiones forzadas y destrucción de sitios culturales y religiosos.
La mayoría de la pequeña población cristiana de Mosul huyó cuando el Estado Islámico lanzó su ofensiva en 2014. En 2003, la población cristiana de Mosul era de alrededor de 50,000. Hoy en día, menos de 20 familias cristianas permanecen como residentes permanentes en la ciudad, aunque algunos que se reasentaron en el área semiautónoma kurda del norte de Irak todavía regresan a Mosul para los servicios religiosos.
El proyecto de reconstrucción en Mosul podría servir como modelo para restaurar otros sitios culturales en áreas devastadas por la guerra, incluyendo la vecina Siria, que está comenzando a emerger de casi 14 años de una guerra civil, tras la caída del presidente Bashar Assad el año pasado.
