Para lograr surfear una ola sobre una tabla hay que entrenar, seguir unas pautas, aprender en el camino. Y cuanto antes se empiece con la técnica, mejor. Lo mismo sucede con el desafío de aprender a amar y con ese objetivo se desarrolló este verano un campamento en el que se combinan aspectos de la psicología y la Sagrada Escritura con la práctica deportiva, en el norte de España.

Sus impulsores son Paula Romón y Jesús María García, un matrimonio español entregado desde hace años a la Pastoral Familiar, en especial a la prematrimonial, especializados en Psicología y Teología. Ambos dirigen el Centro de Orientación Familiar Cristo Rey en Pozuelo de Alarcón, dice ACI Prensa.

El nombre del campamento, Edén, es acrónimo de Escuela Dinámica con Enfoque hacia el Noviazgo y la escriben con la segunda “E” mirando a la izquierda, para destacar un segundo significado: las dos “e” son los novios, él y ella, que son diferentes y que, teniendo a Dios en medio, logran enfocarse hacia un “nosotros” que se va discerniendo durante el noviazgo.

A este primer campamento Edén acudieron 25 jóvenes, todos universitarios o a punto de iniciar la carrera y, lo que es más significativo, casi todos solteros. Están alojados en la casa parroquial de San José, en la localidad cántabra de Noja, en una zona conocida por las olas de sus playas, que hacen las delicias de los surferos.

Allí duermen, de manera muy sencilla, con sacos de acampada y esterillas y colaboran entre todos para atender las labores comunes de orden y limpieza. A lo largo de los días de campamento han combinado ratos de oración y celebración de la misa con sesiones formativas sobre el enamoramiento, las heridas, la necesidad de construir las relaciones sobre roca o la determinación a entregarse con libertad, respeto y compromiso a otros.

La iniciativa

Esta iniciativa forma parte de un esfuerzo formativo temprano en el amor humano que sigue las pautas del Itinerario Catecumenal para la Vida Matrimonial, publicado por el Dicasterio de Laicos, Familia y Vida en 2022.

“La Iglesia lanzó un reto y un desafío de plantearnos la vocación al matrimonio mucho más seriamente. Los cursillos prematrimoniales exprés no han sido suficientes, por eso nos han exhortado, insistido a que se desarrollen itinerarios largos abarcando las distintas etapas de la formación al amor humano”, explica Paula Romón.

El padre Felipe Rosario, párroco de Nuestra Señora de la Misericordia en Vallecas (Madrid), aceptó la invitación de Jesús María García a participar en el curso. “Vivimos en una sociedad donde se piensa que el enamoramiento es de un fin de semana, un mes o un año. Y nosotros creemos que Dios hace posible que ese enamoramiento no se pase, sino que te plenifique, que te llene”, declaró.

Frente a un mundo que piensa que sabe amar, la Iglesia recuerda que “amar es aprender a perdonar, a acompañar a otra persona, a comprenderla, a querer su historia, su realidad. El amor es algo tan, tan bello, que lo que quiere la Iglesia es que la gente descubra la belleza y la felicidad que da el amor”, añade.

Tras unos días de campamento, el P. Rosario destaca de los jóvenes participantes su deseo de querer prepararse “para encontrar el amor de su vida, para aprender a vivir una relación bonita, una relación con un amor distinto al que muchas veces ven en sus amigos”.

“En la sociedad de hoy se desprecia mucho a Dios, se cree que Dios no me va a aportar nada y, sin embargo, es una gran equivocación porque Dios es el que más nos enseña del amor, Dios es el experto, el profesional del amor”.

“Vivimos en una sociedad donde se piensa que el enamoramiento es de un fin de semana, un mes o un año”

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