NUEVA YORK (EFE).— Ai Weiwei cuestiona el sentido de las guerras en un “santuario” instalado en un extremo de la isla Roosevelt en Nueva York, ubicado frente a la sede de Naciones Unidas, donde se reunirán este mes líderes mundiales.
El artista visual (Pekín, 1957), un conocido disidente del régimen comunista chino, presentó su nueva obra “Camouflage”, que levanta una carpa decorada con estampado bélico en el punto más al norte del parque Four Freedoms, creando un refugio para que los visitantes se detengan a reflexionar.
El lugar y las fechas elegidos para la obra no son casuales, puesto que será visible desde las ventanas de la ONU, que celebra a partir del próximo lunes 22 la Asamblea General, este año dominada por la guerra de Gaza, y a su vez reconocerá el 80o. aniversario de la Segunda Guerra Mundial.
El artista, recién llegado de visitar Kiev y zonas de Ucrania en la línea de fuego de Rusia, pronunció unas palabras en la inauguración de anteayer y, tras recordar momentos “de miedo”, alabó “el Sol, la brisa y el agua fluyendo” cerca de su obra, que considera “fácil de disfrutar” pero “tiene diferentes capas de significado”.
Y es que, si uno se acerca al estampado de camuflaje de Ai, que también cubre varias superficies del parque, se dará cuenta de que las formas oscuras son siluetas de gatos y perros, y además lleva superpuesta una red en la que se pueden atar cintas de colores con mensajes en defensa de la libertad.
Bajo el techo de la ondeante carpa, el también arquitecto y pensador colocó un letrero de neón rosa que, a partir del atardecer, brilla con un proverbio ucraniano sobre la naturaleza dual de la guerra: “Para algunos, la guerra es la guerra; para otros, la guerra es la madre querida”.
“¿Por qué la madre querida? Significa que la guerra siempre beneficia a alguien y estará feliz de tener una guerra”, aseguró el artista visual, para quien esa expresión permite “entender intelectualmente por qué sigue la guerra, cuando tantas vidas han sido sacrificadas”.
“Así que si la sociedad humana tiene alguna conciencia debe parar la guerra. Debemos proteger la vida. De lo contrario, no tenemos nada más que pedir”, sentenció Ai, quien no nombró un conflicto concreto, pero dijo temer la posibilidad de una “tercera guerra mundial”.
La zona donde está “Camouflage” está coronada por un busto del presidente Theodore Roosevelt y una inscripción sobre las cuatro libertades fundamentales que defendió —de expresión, de culto, vivir sin penuria y sin miedo— y que posteriormente fueron incluidas en la Carta de las Naciones Unidas.
Artista visual Obra en exposición
“Camouflage”, de Ai Weiwei, se exhibe en el parque Four Freedoms de Nueva York.
Libertad para expresarse
El artista reivindicó, señalando su experiencia, que la libertad de expresión es una causa por la que vale la pena luchar y lanzó un dardo a Estados Unidos: “En las universidades, las publicaciones, los medios, muchas cosas no se pueden mencionar, muchas verdades deben taparse y todos los hechos han sido alterados”.
Todas son importantes
Eligió perros y gatos para el estampado de camuflaje porque “todas las vidas son importantes y a menudo lo olvidamos” en las tragedias creadas por la humanidad, como hambrunas.
