“Aparición de un espíritu”, obra de Adolf Ost de 1864, es una de las piezas de la muestra “Modernismo escondido. La fascinación por lo oculto sobre 1900” en el Museo Leopold
“Aparición de un espíritu”, obra de Adolf Ost de 1864, es una de las piezas de la muestra “Modernismo escondido. La fascinación por lo oculto sobre 1900” en el Museo Leopold

VIENA (EFE).— Los espiritistas, vegetarianos y hasta nudistas que alrededor del año 1900 se lanzaron a crear un “nuevo” ser humano ante el arrollador empuje de la industria y la tecnología influyeron en el arte e inspiraron, para mal o para bien, corrientes tan contradictorias como el nacionalsocialismo o el movimiento hippie.

Esa es la idea tras “Modernismo escondido. La fascinación por lo oculto sobre 1900”, una exposición del Museo Leopold de Viena que señala cómo la aparición de esas corrientes esotéricas y naturistas influyó en la cultura y la sociedad.

Justo en un momento en el que la industrialización y los avances científicos y técnicos aceleraron el ritmo de la vida, al tiempo que se mantuvieron las ataduras de la vida burguesa, surgieron esas corrientes antimaterialistas y en las que lo espiritual, pero no lo religioso, tuvo gran peso.

En respuesta a la urbanización y a la masiva migración de trabajadores del campo a las ciudades nació un anhelo por el retorno a la naturaleza, que se manifiesta en la popularización en ciertos círculos del vegetarianismo, el senderismo alpino y hasta el nudismo y el ejercicio físico.

Esto en una reacción a ese “superracionalismo” que mantiene que todo es explicable empíricamente, según indica Matthias Dusini, uno de los comisarios de la exposición.

De hecho, el Leopold afirma que ese conflicto, y esa polarización, tiene muchos paralelismos con el momento actual.

En la muestra pueden verse piezas como “La aparición. Cuerpo sideral”, pintada en 1900 por Karl Wilhelm Diefenbach, un pionero del nudismo, abstemio y vegetariano, que fundó una comuna cerca de Viena.

Entre las 185 piezas de la exposición hay cuadros que muestran apariciones de espíritus; representaciones, muy sexualizadas, de mujeres en trance, y modelos a escala de templos laicos del arte, como el del edificio de la Secesión o el nunca ejecutado diseño de Otto Wagner para la Academia de Bellas Artes de Viena.

Espiritismo “científico”

En relación al espiritismo tan de moda en aquella época, la muestra compara el uso casi circense que adquirió en Estados Unidos frente al carácter investigador de Europa, donde las sesiones eran a menudo atendidas por científicos.

El espiritismo confiaba en que la tecnología, desde la electricidad hasta la fotografía y los rayos X, serviría para explorar el más allá.

Del abigarrado y diverso movimiento ocultista y esotérico parten conceptos como la defensa de los animales y la naturaleza, el vegetarismo y la naturopatia, pero también teorías sobre la superioridad de la raza aria, el nacionalismo alemán y el antisemitismo, que formaron parte de la ideología nacionalsocialista.

Interés por el esoterismo mostraron desde líderes socialdemócratas a pioneras del feminismo y el religioso austríaco Jörg Lanz, el creador de la ariosofía y defensor de ideas racistas que presumía de haber inspirado a Adolf Hitler, aunque el dictador lo despreció.

“Esta búsqueda utópica de algo superior, de una sociedad mejor no solo influyó en el nacionalsocialismo, sino también en el socialismo y el comunismo. Todas estas corrientes querían un nuevo ser humano, pero sería erróneo reducir el esoterismo a esta herencia fascista”, afirma Dusini en declaraciones a EFE.

Dusini recuerda que los nazis rechazaban a todos los que se apartaban de la norma y que muchos esotéricos acabaron encarcelados o asesinados.

De hecho, el comisario afirma que en la aspiración de libertad y mejora individual del esoterismo está el germen también del movimiento hippie de la década de 1960, que protestó de manera similar contra las restricciones opresivas de la sociedad.

En lo puramente artístico, la exposición se centra en demostrar cómo el esoterismo influyó en los pintores modernistas de una forma que hasta ahora no se había reconocido.

Así, el Leopold afirma que la pintura abstracta de artistas como Kandinsky no puede concebirse sin la influencia del ocultismo, y que los intentos de hacer fotos de fantasmas influyeron en el expresionista Edvard Munch, de quien se expone una litografía de su famosa obra “El grito”.

“Aquí se muestra por primera vez que todos estos chiflados y marginados realmente influyeron en el centro cultural”, señala Dusini en la entrevista, al indicar que incluso grandes representantes del modernismo vienés, como Egon Schiele y Oskar Kokoscha, asumieron en su lenguaje pictórico algunos elementos derivados del movimiento ocultista.

Según el comisario, ese “antirracionalismo” místico y ese rechazo a que la ciencia lo explica todo siguen vigentes y, en el caso de Austria, pudo verse en la oposición común que simpatizantes ultranacionalistas y de extrema derecha y liberales de izquierda y naturistas mostraron a vacunarse y a las medidas de prevención en la pandemia del Covid-19.

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