Sobre estas líneas, un momento de la misa por la patria celebrada en la Catedral; a la izquierda, la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada intercambia el saludo con el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega
Sobre estas líneas, un momento de la misa por la patria celebrada en la Catedral; a la izquierda, la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada intercambia el saludo con el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega
  • Sobre estas líneas, un momento de la misa por la patria celebrada en la Catedral; a la izquierda, la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada intercambia el saludo con el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega

Con motivo del 215o. aniversario del inicio de la independencia de México, el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidió ayer en la Catedral de Mérida la misa por la patria, en la que pidió por el país, el Estado y la capital.

“Hoy pedimos por México, por Yucatán, por cada municipio, por cada comisaría y, en particular, por la capital Mérida, sede también de nuestra Arquidiócesis”, expresó el Arzobispo durante la celebración, a la que asistieron representantes del gobierno del Estado y del Ayuntamiento de Mérida.

Por el gobierno estatal acudieron Mirna Manzanilla Romero, subsecretaria de Desarrollo Social y Asuntos Religiosos, y Christian Maldonado, director de Asuntos Religiosos, quienes ocuparon la primera fila del lado izquierdo.

En la primera banca del lado derecho se encontraban la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, acompañada de su hija María Sofía, así como la síndica municipal María Cristina Castillo Espinosa y las funcionarias Flora Zapata Mendiolea y Lízbeth Basto Avilés, coordinadoras de Justicia Social y Desarrollo Humano, y de Buen Gobierno, respectivamente.

La alcaldesa, quien portó un vestido rojo en alusión a la bandera nacional, recibió el saludo del Arzobispo. La misa fue concelebrada por el padre Juan Pablo Moo Garrido, párroco del Sagrario Metropolitano, y el diácono permanente Fernando Bermejo Salmerón.

En su homilía, monseñor Rodríguez Vega recordó que en los inicios de México como nación había tristeza y mortandad entre los pueblos, a causa de la desolación y de las enfermedades traídas por los españoles. “Había tanta tristeza que muchos se dejaban morir”, señaló.

Ante decenas de fieles, entre ellos varios funcionarios del Ayuntamiento de Mérida, el prelado subrayó que con la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac las comunidades comenzaron a encontrar sentido a su existencia. “Y ahora sí, nace un nuevo pueblo y ella (la Virgen) está presente en todo momento de las circunstancias particulares de nuestra nación. Y, ciertamente, fue su imagen la primera bandera de nuestra patria, llevada por el cura Hidalgo en su insurrección”, destacó.

Al inicio de su mensaje, y tras referirse a la Primera Lectura, el prelado expuso que la autoridad de quienes gobiernan proviene de lo alto. “Alguien podría pensar: ‘No, viene del pueblo’. Pues sí, pero Dios se manifiesta a través del pueblo”, dijo.

“Siempre, para los creyentes, la autoridad debe verse como venida de Dios. Cualquier nivel de autoridad —sea de gobierno de un estado, de la República, de todo el país, de un municipio o de una comisaría— siempre tiene a Dios como fuente. Lo mismo en un trabajo o en una escuela: toda autoridad viene de Dios”, afirmó.

En ese sentido, agregó que cuando las personas obedecen con fe, se santifican. “La obediencia es para todos y en cualquier espacio. Cuando renegamos de lo que se nos manda, lo pasamos muy mal; pero cuando obedecemos en nombre de Dios y para gloria de Dios en nuestra escuela, en nuestro trabajo, en nuestros ambientes, en todas las reglas de la sociedad civil dictadas por nuestros gobernantes, estamos en paz porque Dios le da sentido a todo lo que hacen nuestras autoridades”, concluyó.— IVÁN CANUL EK

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