El relato de una travesía para recordar es el que presentó Laura Rosado Rosado en la charla “Licenciado Francisco Cantón Rosado y los recuerdos de su viaje por Italia (1896)”, anteanoche en el auditorio “José Díaz Bolio” del Centro Cultural Prohispen.

La escritora e historiadora compartió que hace tres años estaba preparando el libro sobre Cantón Rosado que presentó hace dos años y se dispuso a revisar varios volúmenes y documentos que recibió de su madre política, hija de Francisco.

Entre ellos se encontró un escrito que decía: “Recuerdos de un viaje a Italia”. “En la última página, un poco rota, dice que este artículo, así como otros, se publicó en Diario de Yucatán”.

Añadió que Francisco Cantón, hijo del general del mismo nombre y gobernador de Yucatán, fue narrador y poeta y tiene varios libros primordiales para estudiosos de la historia estatal.

Laura Rosado, cuya exposición formó parte del ciclo “Turistas y viajeros” de Prohispen, admitió que, a medida que recorría el texto, surgieron “muchas interrogantes para una viajera aventurera del siglo XXI”.

“Uno se pregunta cómo Francisco Cantón Rosado, a fines del siglo XIX, en 1896, viajó a Europa: ¿a través de qué medio, en qué barco, cómo reservaba o no sus hoteles, qué moneda manejaba, cómo eran sus maletas, cómo se comunicaba con la familia?”, cuestionó.

Desde una mesa en la que tenía libros y fotografías, la conferenciante agregó que Francisco Cantón Rosado “fue de los pocos yucatecos que a finales del siglo XIX pudo viajar a Europa y no lo hizo una vez, sino varias”.

Su luna de miel duró seis meses. “Viajó mucho a Nueva York y a todo Estados Unidos”, aseguró, antes de “ceder la palabra” a Cantón Rosado para que hablara de su visita a Italia: “Roma, el 27 de octubre de 1896 llegué a la Ciudad Eterna, cifra de las aspiraciones de todo católico, que naturalmente desea conocer la capital del mundo cristiano y contemplar al jefe de la Iglesia militante, al Vicario de Cristo”.

“Los primeros días”, continúa la narración del propio Francisco Cantón, “los empleé en admirar las ruinas del antiguo imperio romano, que después de obtener el dominio del mundo conocido se hundió en las tristezas de la decadencia del Tribunal; el Foro, el Coliseo, etcétera”.

“Mientras tanto, el comendador don Enrique Angelini, cónsul de México, a quien había sido recomendado eficazmente por el ilustre obispo Carrillo y Ancona y por el ministro de Justicia don Joaquín Baranda, me conseguía el honor de asistir a la misa del Papa y de ser recibido”.

El encuentro con Su Santidad León XIII ocurrió el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, con el viajero yucateco vestido de etiqueta.

Laura Rosado dijo que Francisco Cantón, junto con otros 40 invitados, pasó a la capilla en la que el pontífice celebró la Eucaristía. “Terminada la misa”, apunta el testimonio, “pasamos a la vasta sala de audiencias a esperar a Su Santidad, quien se presentó precedido de sus guardias nobles y su monseñor. Era el Fantasma Blanco, como le llamaba la insigne doña Emilia Pardo; es una española que escribía y así le llamaba, el Fantasma Blanco”.

La ponente reveló que León XIII fue el primer pontífice al que se le grabó en película. “¿Y qué creen? Se le filmó en 1896”, el año del viaje del licenciado Cantón.

El texto revela que después de que el Papa se sentara comenzó la presentación de los asistentes. “Pasaron primero dos damas encopetadas y luego me tocó a mí”, dice. “Vivamente conmovido me arrodillé ante Su Santidad, mientras él me puso la mano en la cabeza como quien acaricia a un hijo amado. El maestro de ceremonias me presentó diciendo mi nombre y añadiendo que era yo mexicano y amigo del Presidente de la República. Su Santidad, en correcto francés, me preguntó por el general Porfirio Díaz”.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

Conferencia Viaje a Roma

En 1896, el licenciado Francisco Cantón Rosado estuvo en Nápoles, Venecia y Milán.

Prefirió París

El yucateco escribió sobre los atractivos de esas ciudades y lo que no le gustó. Antes de Roma viajó a París, de la que, de acuerdo con Laura Rosado Rosado, “quedó enamorado”.

Navegantes

La conferenciante indicó que “en el siglo XIX surgen los barcos de vapor, hay líneas navieras que cruzan el Atlántico y, a diferencia de los barcos de vela que duraban 90 días (el viaje), podían cruzar de Nueva York a algún puerto europeo en aproximadamente 9 o 10 días”.

Pasajero

En su investigación encontró el nombre del licenciado Cantón Rosado en la lista de pasajeros del barco francés “Provence”.

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