María Regina Razú Maccise, quien recibirá la banda de embajadora del Club Libanés en octubre, en sesión de fotos
María Regina Razú Maccise, quien recibirá la banda de embajadora del Club Libanés en octubre, en sesión de fotos

María Regina Razú Maccise es libanesa hasta la médula. Aunque no nació en Líbano, sus ocho bisabuelos, tanto por parte paterna como materna, son originarios de ese país del Medio Oriente.

Ella asegura que lleva en la sangre, el alma y el corazón el orgullo de sus raíces, las cuales busca reflejar cada día en su forma de ser, especialmente en el paladar, pues es admiradora de la gastronomía de sus ancestros.

La joven de 18 años, que el 3 de octubre cumplirá 19, es la próxima embajadora del Club Libanés de Mérida. Recibirá la banda correspondiente en una ceremonia que se efectuará el 17 de octubre, a las 9 de la noche, en las instalaciones del Club.

  • A la izquierda y arriba, la sesión de fotos de María Regina Razú Maccise, quien recibirá la banda de embajadora del Club Libanés en octubre
  • María Regina Razú Maccise, quien recibirá la banda de embajadora del Club Libanés en octubre, en sesión de fotos

En entrevista con Diario de Yucatán, Regina recordó que meses atrás el presidente del Club, Jorge Nechar Jacobo, le expresó la intención de invitarla a representar a la sociedad libanesa. Poco después le reiteró la propuesta de manera formal y ella aceptó con entusiasmo.

“Cuando me hablaron de la posibilidad de representar a la comunidad libanesa en Yucatán sentí mucha emoción, no lo podía creer. Sé que es un gran compromiso y lo pensé por el tiempo que requiere, ya que estoy con muchas actividades de la universidad, pero sentí que era un honor y acepté”, compartió la joven.

Actualmente estudia el primer semestre de la Licenciatura en Psicología en la Universidad Marista. Es hija de los esposos señores Jorge Razú Dájer y Mary Ross Maccise Abraham y tiene un hermano mayor, Jorge Antonio, de 21 años.

Regina señaló que sus raíces libanesas provienen de ambos lados de la familia: “Mis ocho bisabuelos son del Líbano y tuvieron que migrar por la guerra. La familia de mi papá llegó a Mérida y la de mi mamá, a Puebla”.

Sabores libaneses

Afirmó que la herencia libanesa se refleja en su vida diaria, particularmente en lo que come. “Hoy comí arroz con fideos, labneh, y mi desayuno siempre es huevo con aceitunas y pan árabe, que nunca falta en mi mesa. Si no hay pan árabe, no es ‘desayuno de campeones’. También me gustan mucho el tabule y los taquitos de parra”, indicó.

Una tradición familiar que atesora es reunirse todos los domingos en casa de su abuela, donde nunca faltan los kibis al estilo libanés, de forma cuadrada, y la sopa de pasta, además de algún otro guiso tradicional que varía cada semana. “Yo honestamente siempre como lo mismo, los kibis y la sopa”, dijo la futura embajadora.

Desde pequeña, Regina ha participado en las actividades del Club Libanés. A los cuatro años comenzó a bailar en los carnavales infantiles y siempre asistió a los eventos que organizaba la comunidad, como el Halloween infantil, que ahora le corresponderá organizar como embajadora, junto con el presidente del comité juvenil, Nicolás Nader Dájer.

Entre sus nuevas responsabilidades también está representar a la Virgen María en el nacimiento viviente que se recrea en temporada navideña, además de representar al Club en eventos internos y externos.

Regina adelantó que desea desarrollar varios proyectos durante su gestión, entre ellos invitar a personas de la comunidad de San Antonio Chun a conocer las instalaciones del Club. A ese lugar acudió durante varios años como misionera, cada sábado, dentro del apostolado Valores de la parroquia María Inmaculada. Actualmente dirige el mismo grupo del nivel secundaria.

“Cuando me llamaron para ser dirigente, no lo pensé dos veces y acepté”.

Regina, exalumna del Colegio Mérida, destacó que una de las principales aportaciones de la comunidad libanesa a Yucatán es su gastronomía, además de la hospitalidad y la educación de sus integrantes.

“Los libaneses también transmiten una cultura del esfuerzo: nos enseñan que las cosas no se dan en bandeja de plata, hay que trabajar para conseguirlas”, subrayó.

Con orgullo y responsabilidad, Regina se prepara para asumir el papel de embajadora, convencida de que es una forma de honrar las raíces que sus abuelos y bisabuelos sembraron en esta tierra.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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