Un enfoque alternativo de la salud de las mascotas ha creado un mercado que combina dos industrias de rápido crecimiento: el cuidado de los animales de alta gama y el bienestar. En la imagen, productos para los perritos
Un enfoque alternativo de la salud de las mascotas ha creado un mercado que combina dos industrias de rápido crecimiento: el cuidado de los animales de alta gama y el bienestar. En la imagen, productos para los perritos

NUEVA YORK (Por Kate Lindsay, de “The New York Times”).— Ahora las personas pueden comprar comida sin conservadores, péptidos de colágeno y hasta suplementos para garantizar la longevidad de sus animales.

Jennifer Glenn ha notado últimamente un cambio en algunos de los propietarios de mascotas que acuden a su clínica veterinaria en Brooklyn. Para empezar, han estado yendo en contra de sus indicaciones.

Una persona, por ejemplo, intentó tratar las infecciones de oído y piel de un perro con vinagre de sidra de manzana. Otra optó por los aceites esenciales en lugar de los medicamentos habituales contra pulgas y garrapatas. Hay unas más que, cuando se saca a relucir el tema de las vacunas, dicen que tienen que investigar por su cuenta.

“Estos propietarios solo tienen buenas intenciones”, subraya Glenn, de la Clínica Veterinaria Williamsburg. “Pero no saben que en realidad están poniendo en peligro a su animal”.

La situación es similar fuera de las clínicas, ya que algunas personas están adoptando un enfoque alternativo en lo que respecta a la salud de sus mascotas. Eligen suplementos en lugar de medicamentos, optan por mezclas de carne cruda en vez de croquetas y expresan dudas sobre la vacunación.

La demanda ha creado un nuevo mercado que combina el cuidado con el bienestar de gama alta para mascotas, dos sectores que han crecido rápidamente en los últimos años. Nuevas marcas ofrecen productos que parecen pertenecer a un catálogo de Goop (la famosa firma de productos de bienestar de la actriz Gwyneth Paltrow): para la ansiedad de las mascotas; plata coloidal para el cuidado de heridas, y colágeno para el dolor articular.

Buddy, una marca de suplementos para perros, vende un complemento alimenticio que incluye L-taurina y extractos de hongos de bambú y reishi, que la empresa afirma que promueve “la salud, el bienestar y la longevidad canina holística”.

La industria es una extensión natural de la más amplia “Goop-ificación” de la sociedad, considera Andrea Hernández, quien escribe el boletín alimentario Snaxshot. Maddie Guy, una de las fundadoras de Buddy, dice que la gente se está volviendo más cuidadosa con lo que pone en su cuerpo y “tiene sentido que eso se refleje también en la industria de los animales de compañía”.

Muchos de los productos se comercializan como “creados por veterinarios” y “respaldados por la ciencia”, pero su proliferación ha puesto nerviosos a algunos veterinarios.

Michael San Filippo, vocero de la Asociación Estadounidense de Medicina Veterinaria, sugiere a los propietarios de animales de compañía que aborden con cautela los productos que hacen “afirmaciones amplias o anecdóticas sobre el aumento de la salud o la vitalidad”, ya que no siempre se someten a pruebas rigurosas.

Los suplementos para mascotas no están regulados directamente, añade, “lo que puede dejar lagunas respecto a la exactitud de los ingredientes, el control de calidad y la posibilidad de interacciones con otros medicamentos”.

No obstante, las empresas que venden estos productos han encontrado una clientela entusiasta y algunos propietarios elogian en las redes sociales los beneficios de los suplementos para la longevidad, los problemas de glándulas anales y la salud muscular. Taylor Cockrell, una creadora de contenidos de 28 años de Houston, no está especialmente obsesionada con su propia nutrición, reconoce, pero ha experimentado con diversos suplementos para sus mascotas.

“He recorrido todas las cuevas para asegurarme de que mis mascotas vivan el mayor tiempo posible”, explica Cockrell. Al final optó por dar a sus cuatro gatos un suplemento de cardo mariano, diseñado para favorecer la función hepática y renal. Cockrell también tiene un perro y alimenta a todas sus mascotas con una dieta de carne cruda.

Joyce Hsu, diseñadora gráfica de 31 años de Brooklyn, alimenta igualmente a sus dos gatos con carne cruda. Los dueños de mascotas pueden comprar en internet alimentos crudos ya preparados. Pero la rutina de Hsu es más elaborada.

Tritura a mano una combinación de pollo, pavo y ternera, así como carne de conejo, rata almizclera y castor (la favorita de sus gatos, asegura).

A continuación, añade suplementos como taurina, vitamina E y aceite de pescado, y coloca la mezcla en frascos de vidrio individuales. Calcula que el proceso dura ocho horas, y sugiere consultar con un veterinario antes de probar la dieta. (Los médicos veterinarios habitualmente consideran peligrosas las dietas a base de carne cruda, ya que pueden aumentar la exposición a patógenos transmitidos por la comida).

Muchas personas gastan ahora más que nunca en sus mascotas, lo que probablemente ha dado un impulso a la industria del bienestar para animales. Sin embargo, también hay indicios de que la pérdida de confianza en los veterinarios está influyendo. Una encuesta publicada a principios de este año indicaba que una minoría sustancial de propietarios de mascotas ya no confiaba en su veterinario, imitando la creciente desconfianza hacia los médicos de personas.

El escepticismo ante las vacunas se ha hecho común entre los propietarios de mascotas. En 2023, una encuesta a 2,200 dueños de perros en Estados Unidos mostró que el 52 por ciento de ellos dudaba en vacunar a sus perros y el 37 por ciento pensaba que no eran seguras.

El precio, otro motivo

A muchos veterinarios se les paga en parte en función de los ingresos que obtienen sus clínicas y algunos propietarios de mascotas desconfían de los intentos de los especialistas por convencerlos de gastar de más, ya que tan solo en Estados Unidos los precios de la consulta han subido más de un 60 por ciento en la última década.

Una encuesta reciente indicaba que cerca de la mitad de los dueños había optado por no acudir al veterinario o no aceptar los cuidados recomendados, sobre todo por cuestión de precios.

Durante un tiempo, Devan Joseph, joven de 32 años de Brooklyn que trabaja en producción de audio y pódcast, dio Prozac a su pastor alemán mixto, Ollie, para aliviar la ansiedad. Pero renovar la receta exigía una visita de 75 dólares al veterinario cada dos meses, lo que le parecía excesivo. Así que lo dejó.

Para gente como Joseph, algunos productos para el bienestar, aunque sean costosos, pueden parecer más baratos que las recomendaciones veterinarias tradicionales (al final optó por los dulces de marihuana). Algunas empresas emergentes han incorporado esta idea a sus estrategias de mercadotecnia. Kayode, una marca de suplementos, afirma que sus productos “de colágeno” pueden “evitar la necesidad de medicamentos costosos o inyecciones del veterinario”.

En algunos casos, probar un producto de bienestar puede parecer un experimento digno del dueño de una mascota, por lo menos. AJ Henning, un profesor de 43 años de Santa Bárbara, California, ha empezado a añadir aceite de CBD a la comida de su gata de 18 años en un intento por aliviar sus convulsiones.

“El tipo de la tienda de mascotas me dice: ‘Oye, ¿esto funciona?’”, recuerda Henning. “Y yo: ‘No lo sé. Simplemente, lo ponemos en la comida y esperamos que así sea’”.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán