¿Qué tanto es verdad que el tiempo es una ilusión? ¿Una creación de nuestra mente? Es real que lo podemos medir y cuantificar… pero ¿lo podemos almacenar? ¿Lo podemos dejar para después?
Si el tiempo es una ilusión, también es una construcción mental. Y si lo creamos nosotros, ¿por qué nos esclavizamos a él? Vivimos atrapados entre relojes, edades y aniversarios.
Medimos nuestras relaciones, éxitos y fracasos con el paso de los años: bodas de oro, años de experiencia, aniversarios de sobriedad… Lo antiguo tiene un valor, lo viejo otro. ¿De qué depende?
El problema no es el tiempo, es nuestra relación con él. ¿Lo estamos usando como herramienta o como excusa? ¿Como trampolín o como prisión?
Porque sí, desde que naciste estás envejeciendo. Y aceptar que esto es temporal duele. Duele dejar atrás.
Duele mirar hacia adelante y ver que se acaba. Pero también duele quedarse. Duele no vivir el presente por estar atrapado entre la nostalgia del pasado o la ansiedad del futuro.
Una analogía que me gusta: en la empresa, cuando hablamos de compromiso, lo que prometimos fue dejar de prometer mas en el futuro. Así de simple. Sin promesas nuevas , no hay fallas. Solo compromisos. Porque muchas veces rompemos compromisos por hacer nuevos compromisos. Y así, consumimos tiempo soñando, en vez de vivir haciendo.
Te lo dejo así: cuando el tiempo juega a tu favor (como cuando tu dinero genera intereses), estás ganando. Pero si cada minuto que pasa hace más caro tu sueño, estás perdiendo. ¿De qué eres esclavo? ¿Del reloj o de tu propósito?
Yo creo que pensar en el futuro te provoca presente (porque te emociona o te preocupa), y hacer presente te provoca futuro (porque lo construye).
Hoy te pregunto:
¿Eres esclavo del tiempo o estás en conexión con lo que pasa ahora?
¿Estás queriendo controlar, o estás agradeciendo?
Mi nombre es Alejandro Granja Peniche y esta reflexión es solo eso: un recordatorio de que lo único real es lo que estamos sintiendo hoy.
Nos leemos la próxima semana. Estoy en redes como @ElNetas_. Escríbeme, que te leo.

