Muestra “Que nada se mueva”
Muestra “Que nada se mueva”

Cuando la artista Tania Rubiños decidió confrontar el dolor por la desaparición de su padre en 1997 y la pérdida de la casa de su abuela lo hizo a través de imágenes, teniendo como resultado “Que nada se mueva”, una exposición íntima que se presenta en el Museo de la Ciudad y que concluirá pasado mañana con un ritual de despedida.

Para Tania, compartir su obra es una forma de transformar el duelo en una conversación colectiva y donde la interacción con el público es esencial.

“Para mí es muy importante realizar las visitas guiadas para compartir con la gente detalles del proyecto, o sea, que tengan la posibilidad de conocer desde mi experiencia y parte creativa cómo llevo un tema de duelo, lo vinculo con la memoria, el archivo fotográfico, el archivo familiar… En la visita trato de mostrar, a través del proyecto, cómo manejé el duelo a partir de la desaparición de mi padre”, dice al Diario.

La artista señala que la función social de su trabajo va más allá de la contemplación estética. Al tratarse de un tema sensible y de carácter político, la cercanía con el público se vuelve una forma de generar empatía con la problemática de las desapariciones en México.

“Tengo muy claro que Yucatán en este momento tiene una situación un tanto distinta a la que vive el resto del país. Sin embargo, tiene que ver más que con el estado en que vivimos, tiene que ver con empatía con las personas que pasan por ese tipo de situaciones”, opina.

El proyecto no solo visibiliza el caso de su padre y la pérdida de la casa de su abuela por el desbordamiento de un río, sino que también establece un vínculo con los visitantes, que a menudo se ven reflejados en la obra.

“En la pasada visita guiada una de las chicas me dijo: ‘Tengo muchas ganas de llorar… No me imaginé esto cuando vine’. Cuando cambia la visión de este tipo de situaciones para mí es superclave, es parte de lo que busco, porque perdemos la capacidad de poner atención a este tipo de temas”.

El corazón de la exposición es el archivo, evidencias y recuerdos que la artista considera una herramienta viva y crucial para su trabajo.

“El archivo sigue creciendo. Se ha ido alimentando de notas periodísticas desde 1997… Sumé unos chats con una comisión de búsqueda de personas desaparecidas, una conversación que tuvo mi hermana con la comisión… Pongo ese tipo de evidencia porque es la burocracia que se llega a encontrar. Es un archivo vivo, que se va alimentando de manera colectiva, un gran peso para el proyecto, es lo que lo sustenta”, apunta.

Desde la desaparición de su padre (quien fue visto por última vez en una caseta de cobro en la autopista Tuxtepec-Oaxaca) a la fecha no ha habido avances significativos en el caso.

“A nivel autoridades no hay nada… La comisión de búsqueda iba a trabajar en conjunto con la fiscalía, pero la parte burocrática no avanza. Las respuestas parece que nos la da un chat de IA. Lees los chats y te das cuenta que no te están dando nada. Se ha quedado ahí”.

Ante la falta de respuesta en casi tres décadas, ella y su familia han decidido que no realizarán una nueva búsqueda. “El caso de mi papá es de 1997, duró un poquito más de un año la búsqueda. Se hizo una gran búsqueda con helicópteros, en carretera, viajes y todo, sí hubo mucho movimiento para la época. Pero como familia en este momento no queremos reabrir formalmente el proceso de investigación”.

Tania señala que la decisión de mostrar su vulnerabilidad es el resultado de un largo y meditado proceso personal y familiar.

Para el cierre de la exposición, este domingo 19 al mediodía, la artista ha preparado un ritual de despedida. “Es un velorio, porque cierras un ciclo. Como familia no vivimos como tal ese ritual porque no hubo un cuerpo que enterrar. Yo propongo como cierre el ritual en el que invito a la gente, no tanto a acompañarme, sino que venga a compartir”.

Se convoca al público a llevar un objeto, una imagen, un texto breve (propio o ajeno) con los cuales desee expresar la despedida.

Rubiños tiene la intención de llevar la muestra a Oaxaca en 2027, al cumplirse 30 años de la desaparición de su padre.— IVÁN CANUL EK

De un vistazo

Preparación

Tania Rubiños relata que tomó talleres de escritura en torno al duelo y la memoria. “Me estuve preparando mucho… Para mí ya hay una aceptación”.

Lista para compartir

“Me doy cuenta que estoy lista para compartir; no es que no duela, más bien hay un trabajo a nivel personal y familiar… En ese compartir encuentras voces de gente con otras vivencias. La intención también es soltar un poco, ya puedo hablar de esto”.

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