• Los integrantes de Fundación Dr. Sonrisas comparten juegos y esperanza con una pequeña paciente al visitarla en el O’Horán
  • Guillermo Enrique Solís Marín, en la entrevista con el Diario

En el área de oncología pediátrica del Hospital Dr. Agustín O’Horán, las sonrisas volvieron a iluminar los rostros de Samara, de 5 años, y Anabet, de 11, durante la visita del Dr. Sonrisas, quien, con su característica nariz azul, juegos y palabras de aliento, transformó una tarde rutinaria de tratamiento en un momento de alegría y esperanza.

El Dr. Sonrisas visita semanalmente el hospital, todos los sábados de tres a cinco de la tarde, llevando juguetes, juegos de mesa y entusiasmo a los pacientes oncológicos.

Estas visitas forman parte de los programas permanentes de la Fundación Dr. Sonrisas, organización con más de dos décadas de trayectoria en México, cuyo propósito es cambiar la tristeza por ilusión y optimismo en niños y jóvenes que se enfrentan a enfermedades crónicas.

La fundación, dirigida en Mérida por Guillermo Enrique Solís Marín, será una de las asociaciones beneficiadas por la Carrera Megamedia, que se realizará los días 8 y 9 de noviembre. “Nuestro objetivo es transformar momentos difíciles en instantes de esperanza”, explicó Solís Marín, quien dijo que la fundación tiene presencia en 24 ciudades del país y cinco del extranjero, incluyendo Mérida, donde también apoyan a menores de Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Chiapas e incluso Belice.

Programas

Dr. Sonrisas cuenta con seis programas activos enfocados en el bienestar emocional y recreativo de los niños. Uno de ellos, “Sonrisas a domicilio”, consiste en visitas hospitalarias semanales que incluyen manualidades, globoflexia, proyección de películas y dinámicas con los niños.

Otro, “Tren de los sueños”, permite a los pequeños que no están en tratamiento activo disfrutar actividades fuera del entorno hospitalario, como cine, ferias, circos o restaurantes, en compañía de sus hermanos.

También está el programa “Te cumple un sueño”, mediante el cual los voluntarios hacen realidad los deseos de los niños, como conocer a un artista, volar en avión y ser policías o princesas por un día. Estas experiencias buscan reforzar la motivación y el ánimo de los menores para continuar sus tratamientos.

En Yucatán, la fundación se enfoca en niños con cáncer, especialmente con diagnóstico de leucemia. A través de su programa “Inyectando sonrisas” promueve campañas de donación altruista de sangre que permite continuar los tratamientos médicos.

Actualmente cuentan con alrededor de 60 voluntarios de diferentes edades y profesiones, desde estudiantes y maestros hasta jubilados. “El voluntario es el corazón de la fundación, el motor que hace posible todos nuestros programas”, subrayó Solís Marín.

El protocolo de visitas incluye medidas estrictas de higiene para proteger a los niños, quienes tienen bajas defensas: lavado de manos, cambio de playera, uso de cubrebocas y limpieza constante. Durante las sesiones, los voluntarios saludan a los pequeños, realizan juegos y actividades creativas o simplemente charlan con ellos. De esas pláticas, a menudo surgen los sueños que luego se convierten en realidad.

La fundación también cuenta con un programa destinado a los padres y familiares de los pacientes, al brindarles cenas semanales en las áreas de oncología y urgencias del hospital. Gracias al apoyo de empresas y donadores, una vez al mes se distribuyen alimentos a más de 250 personas. Además, se otorgan apoyos adicionales como leche o suplementos alimenticios a las familias que los necesitan.

El director de la filial Mérida destacó que todo el trabajo es voluntario y sin remuneración económica. “Ganamos mucho, ganamos el cariño de las familias y la satisfacción de ver sonreír a un niño. Verlos recobrar el ánimo y continuar su lucha es nuestro mayor pago”.

Añadió que está científicamente comprobado que un buen estado de ánimo mejora la respuesta al tratamiento médico, por lo que el acompañamiento emocional resulta esencial.

La fundación también se enfrenta a momentos difíciles. “Hay casos en que los niños trascienden”, declaró Solís Marín, “pero saber que tuvieron momentos felices nos da fortaleza para seguir”. Para el Dr. Sonrisas, cada sonrisa es un recordatorio de que la empatía puede transformar vidas.

El distintivo del voluntario, la nariz azul, simboliza la alegría y el servicio desinteresado. “No somos payasos, somos portadores de sonrisas”, aclaró Solís. Con el apoyo de donativos, la fundación cubre gastos de materiales, juguetes, insumos médicos y programas. Por ello, invita a la comunidad a participar en la Carrera Megamedia, que además de celebrar el centenario del Diario de Yucatán permitirá multiplicar sonrisas y dar visibilidad a la causa.

Ingrid Hernández Cobos, coordinadora del programa “Sonrisas a domicilio”, relató que los niños esperan cada sábado con entusiasmo la llegada del Dr. Sonrisas. “Las enfermeras nos dicen que nos esperan con ilusión”, aseguró. “Una mamá me dijo recientemente: ‘Hace tiempo que no veía reír a mi hija’. Son esos momentos los que nos recuerdan el sentido de lo que hacemos”.— Claudia Sierra Medina

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