Artistas plásticos y autoridades culturales de Yucatán expresaron su reconocimiento a la trayectoria y el legado del pintor yucateco Gabriel Ramírez Aznar, tras su fallecimiento, ocurrido la mañana de ayer.
Considerado un valor auténtico de la plástica mexicana, el artista fue recordado por sus colegas y amigos como un creador honesto, prolífico y profundamente humano. Ernesto Novelo, pintor y amigo cercano del integrante del movimiento de la Ruptura, destacó la relevancia de su obra y su calidad personal.
“Gabriel fue sapiente y modesto, honesto y fecundo, cualidades que se reflejan en su vasta producción. Ahora inicia el legado y nos toca a los que aún estamos aquí continuar con el resguardo, investigación y difusión de su notable labor creativa, que en realidad ha sido poco estudiada”, declaró.
Novelo recordó una idea recurrente del artista: “Lo único que un pintor quiere hacer es pintar, y a un pintor lo último que se le debe obligar a hacer es hablar de sí mismo y de su obra”.
Señaló que aprendió mucho de Ramírez Aznar, especialmente la paciencia y la disciplina, y evocó un consejo que el maestro solía ofrecer a los jóvenes creadores: “¿Te quieres dedicar a la pintura? Entonces consigue un trabajo, porque de esto no vas a vivir”.
Novelo añadió que el propio Ramírez Aznar lo motivó a retomar la pintura y dejar por un tiempo su labor como gestor cultural. “Fue muy incisivo insistiendo que tenía que volver a pintar. Era insistente. Me decía: deja la gestión y regresa a lo tuyo”, recordó.
Su última obra, próxima a exhibirse fuera del Estado, recibió elogios de Ramírez, a quien Novelo considera una gran influencia en su vida. “Empecé como pintor abstracto hace 22 años, inspirado por la obra de Gabriel Ramírez y José Luis Cuevas. En el plano personal, fuimos muy cercanos”, compartió.
“El artista que nos deja fue un caballero de la pintura. Su legado es vasto y aún queda mucho por aprender de su obra. Depende de nosotros y de las siguientes generaciones proteger, estudiar y perpetuar su herencia artística”, afirmó.
La secretaria de la Cultura y las Artes de Yucatán, Patricia Martín Briceño, lamentó la pérdida del destacado artista visual. “Fue un creador sensible y comprometido con el arte y la cultura, integrante de la Generación de la Ruptura, movimiento que transformó los valores tradicionales del arte en México”.
“Ramírez fue un artista con una notable sensibilidad y enorme compromiso con el arte y la cultura, dedicado a contribuir a partir de una búsqueda estética permanente”, señaló.
Agregó que Ramírez Aznar deja un legado no solamente a través de su obra, sino también como inspiración para las nuevas generaciones de artistas.
Tony Peraza, conocido como “Cartonysta”, compartió una sentida despedida. “Lo conocí a los 25 años. Desde el primer apretón de manos cortó de tajo el Don con el que intenté mostrar respeto a su nombre y su biografía. A partir de ese momento, todo fue una cátedra infinita obsequiada por alguien que se convirtió instantáneamente en amigo, confidente, maestro, camarada y fuente inagotable de sarcasmo, memoria prodigiosa, humor de fina acidez, mirada aguda y fértiles provocaciones que encendían la diversidad de los contertulios”, recordó.
Describió al pintor como un lector apasionado, cinéfilo, melómano y conversador incansable. “Siempre salíamos de su casa con los frutos de su biblioteca generosa. Entre vino, tequila, palabra y carcajada, fuimos sorprendidos por madrugadas playeras y lluvias repentinas”, expresó.
“Niño eterno, disfrutaba bautizar sus obras tanto como pintarlas. Le dio de beber a mis trazos y alimentó mis curiosidades adormecidas. Las clases de ética, coraje y civismo venían con el paquete. Nos vemos al rato, Gabriel, en la misma mesa de siempre, para terminar lo que nos faltó y brindar por lo que nos sobró”, concluyó.
La artista plástica Sandra Nikolai lamentó también la pérdida de “un valioso pintor, escritor e investigador del cine, reconocido en los ámbitos local, nacional e internacional”. Destacó su sencillez, amabilidad y accesibilidad, así como su importante legado para el arte moderno de Yucatán.
Por su parte, el artista plástico Jaime Barrera recordó su relación con Ramírez Aznar desde hace tres décadas, cuando lo invitó a inaugurar el Centro Cultural Universitario de la Uady.
“Desde entonces, Gabriel ya estaba en la cima de la plástica contemporánea yucateca”, afirmó.
“Tuve la oportunidad de visitarlo en su casa taller a raíz de esa exposición, y recuerdo que quedé fascinado con sus lienzos, sus colores, las manchas en las paredes, él estaba trabajado a muy buen ritmo, y me causó tan grata impresión ver su desempeño artístico que ese momento fue decisivo para iniciarme en la pintura, ya traía el gusanito y ese fue el impulso para hacerlo”.
“Le debo un agradecimiento formal, porque gracias a eso desde hace 30 años estoy trabajando sin descanso. Si a alguien le debo algo es a Gabriel”, manifestó.
Añadió que el pintor fue parte fundamental de la generación de la Ruptura, un grupo que transformó el arte abstracto contemporáneo en México. “Deja un legado importantísimo detrás de él, no solo sus obras, sino también su pasión por pintar, por la permanencia siempre de estar pintando y produciendo”.
La artista visual Celina Fernández compartió que conoció la obra de Ramírez Aznar en su adolescencia, cuando su padre le regaló el libro “Nueve pintores mexicanos” de la autoría de Juan García Ponce e incluye al maestro yucateco.
“A partir de ese momento, me cautivaron sus figuras, sus formas y su paleta de colores primarios, que transmiten una vitalidad contundente. Tuve el gusto de conocerlo en persona años después. Me pareció una persona sencilla, amable, y al mismo tiempo con un humor mordaz; lo cual mostraba su autenticidad”, apuntó.
“Para mí, él es un referente de la plástica mexicana contemporánea. A través de su trabajo diario, su individualidad y su simplicidad, nos deja un gran legado. Era simplemente Gabriel Ramírez, un verdadero artista”, concluyó.


