Gabriel Ramírez Aznar se apagó físicamente en el otoño, no así su obra, que sigue irradiando color y queda como muestra de la gran trayectoria del artista.
El trabajo del pintor de la Ruptura —quien, como dimos a conocer, falleció anteayer lunes en Mérida— puede apreciarse actualmente en el Centro Cultural Olimpo, donde se exhibe la muestra “Gesto y color: El legado de Gabriel Ramírez”.
Un título pertinente ante su partida: ahí se recorre su trayectoria de más de 60 años, desde los inicios hasta su obra más reciente, de 2025.
La exposición se inauguró el 14 de junio pasado, como parte de La Noche Blanca. Ocupa las tres salas de exposiciones del Olimpo y reúne un total de 47 piezas.
Por ahora es el único espacio donde el público en general puede admirar el trabajo del yucateco.
En el desaparecido Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán hubo una sala permanente dedicada a Ramírez desde la apertura del recinto, en 1994. El Macay cerró sus puertas el año pasado de forma inesperada. Una parte de esos trabajos es la que en la actualidad se exhibe en el Olimpo.
Mario Torre, curador de la exhibición, recuerda que la muestra se concibió como una retrospectiva que cubre toda la trayectoria artística de Ramírez Aznar.
Por ello, en cada una de las tres salas se observan distintas etapas de su trabajo.
En la sala 1 pueden verse 12 cuadros de sus comienzos, de 1964 a la década de 1980, una etapa en la que el artista plástico pintaba al óleo.
La sala 2 presenta una selección de las obras que antes estuvieron en el Macay: piezas de las décadas de 1990 y 2000. En ellas se percibe una mutación hacia lo geométrico, más angular y caótico; para entonces, el artista trabajaba con acrílico.
“Es notorio cómo en esa etapa su obra se vuelve más explosiva, con brillantes tonos de amarillos y rojos. Gabriel Ramírez estaba en su punto máximo y las obras eran de gran formato”, apunta el curador.
Esta sala cuenta con nueve cuadros en total.
La sala 3 alberga la mayor cantidad de obras, 26, correspondientes a sus trabajos más recientes, de 2010 a la fecha. “Aquí vuelve a verse una transformación: una obra más figurativa, en la que Ramírez juega entre la abstracción y lo figurativo; aparecen personajes y animales, con predominio de tonalidades amarillas”, explica Mario Torre.
“Siempre decía que su última pintura era la que más le gustaba, porque era lo que quería representar en ese momento”, añade.
En esta sala también se muestran algunos dibujos en formato pequeño (acrílico sobre papel), realizados en los últimos meses, así como documentos de su archivo personal: materiales de otras exposiciones, correspondencia y fotografías.
La muestra “Gesto y color” continuará exhibiéndose hasta finales de noviembre.
La Galería Secreta suele dedicar una sala permanente a Gabriel Ramírez; por el momento está cerrada, pues gran parte de la obra está en el Olimpo. Al concluir esta exposición, volverá a montarse en la galería situada en el barrio de Santiago.
Hoy, a las 7 de la noche se oficiará una misa de réquiem en memoria del pintor, en la iglesia de Santa Ana.
