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Hola, ¿qué tal, mis queridos lectores? Con tantos festejos, eventos, viajes, vuelos, citas, agendas completas y todo lo que implica mi día a día en el mundo del vino se me pasó por alto una fecha muy especial.

En México se conmemora el Día de la Nación Pluricultural, una celebración que sustituyó al anterior Día de la Raza y busca reconocer la diversidad cultural del país, valorando la herencia de los pueblos originarios y afrodescendientes.

Cuenta la historia que el 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llevaba en sus carabelas los vinos del condado de Huelva, criados en las llanuras del Guadalquivir. Según los archivos, el comendador Bobadilla sugirió a Colón que se “surta de más vino” del que pensaba llevar, ya que a bordo de la Santa María, una de sus carabelas, viajaba un cura de Galicia que deseaba llevar vino de Rivadavia. En aquella época era esencial llevar vino en travesías de tal magnitud, sobre todo del tipo oloroso, ya que se conservaba mejor gracias a su mayor concentración de alcohol.

El agua, en cambio, se dañaba con el calor y se llenaba de bacterias y microorganismos en pocos días en alta mar. El vino proporcionaba las necesidades líquidas que el organismo requería, mientras que el agua solía resultar mortal y, durante siglos, fue vehículo de grandes enfermedades y epidemias.

Además, el vino se utilizaba como antiséptico y con fines curativos, como energizante y euforizante, ayudando a afrontar las largas jornadas de trabajo en el barco y en alta mar.

Cuando Cristóbal Colón llegó por primera vez a la isla denominada La Española (hoy Santo Domingo) descubrió un tipo de vitis rupestris más tosca, que con el tiempo se denominó Setúbal y se considera la primera uva de América. Si bien existen registros de vitis salvajes en el continente, no fue sino a la llegada de Hernán Cortés, a mediados de 1520, que los misioneros introdujeron la vid en México.

Formalmente, el cultivo comenzó en 1522. Cortés, ya como gobernador del Virreinato de la Nueva España, ordenó el 20 de marzo de 1524 que cada colono sembrara mil pies de vid por cada cien indígenas bajo su posesión. Desde entonces se practicaba el injerto de la vid europea con variedades autóctonas, y el cultivo comenzó a expandirse rápidamente.

En 1531, Carlos I ordenó que todo barco con destino a la Nueva España transportara plantas de vid y de olivo para su cultivo. Se estima que la tradición de fundar casas vinícolas comenzó alrededor de 1574, cuando sacerdotes que buscaban oro llegaron a un paraje con abundante agua en pleno desierto, un valle escondido que hoy conocemos como el Valle de Parras, en Coahuila.

A finales de 1595, el rey Felipe II expidió una cédula real que prohibía la siembra de nuevos viñedos y la producción de vino, ordenando destruir todos los viñedos excepto los del clero, por temor a la competencia con los vinos españoles de la época. Se rumoraba que los vinos americanos eran de calidad superior, aunque esto nunca se comprobó. Aun así, la medida diezmó las plantas y redujo drásticamente la producción.

En 1596, Francisco de Urdiñola fundó la vinícola Marqués de Aguayo, y en 1597, Lorenzo García estableció Bodegas San Lorenzo, considerada la primera bodega de vinos de todo el continente. Esta bodega, conocida hoy como Casa Madero, sigue en pie hasta nuestros días.

Y así comenzó a tejerse la historia del vino en México. Hasta la próxima semana.

Sommelier

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