El Vaticano advirtió en días pasados que el título de “corredentora” no es apropiado para referirse a la Virgen María, al aclarar que la misión redentora corresponde únicamente a Jesucristo.
Esta precisión doctrinal aparece en el documento “Mater Populi fidelis”, publicado recientemente por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe con aprobación del papa León XIV. El texto analiza diversos títulos empleados en la piedad mariana para evitar malentendidos teológicos y orientar a los fieles sobre el verdadero papel de la Madre de Jesús en la historia de la Salvación.
La nota doctrinal recuerda que María ocupa un lugar esencial como Madre del Redentor, pero no debe situarse al mismo nivel que Cristo. Su misión es singular, cercana e indispensable en el plan salvífico, pero siempre subordinada al único Mediador y Redentor. La publicación motivó la atención del mundo católico y en Yucatán generó reflexiones entre obispos y sacerdotes consultados por el Diario.
Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, explicó que llamar “corredentora” a María puede malinterpretarse, ya que implicaría equipararla a Jesús. Recordó que Cristo es el único Redentor y que aun María fue redimida por Él.
Destacó que la Virgen tuvo un papel fundamental en la Salvación y es la primera colaboradora de la obra de Cristo, pero no comparte su misión redentora.
Para el prelado, evitar el término ayudará a los fieles a comprender con mayor claridad la centralidad absoluta de Jesús.
El obispo auxiliar monseñor Mario Medina Balam detalló que el Dicasterio tiene entre sus funciones promover y custodiar la integridad doctrinal mediante notas explicativas. “Mater Populi fidelis”, dijo, aborda la participación de María tanto en la Redención objetiva realizada por Cristo —especialmente en la Pascua— como en su influjo actual sobre la humanidad.
Subrayó que ciertos títulos, como “corredentora” o “mediadora de todas las gracias”, pueden generar confusión, pues pareciera que colocan a la Virgen al mismo nivel del Hijo de Dios.
Aclaró que Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, es el único Redentor y Mediador. La cooperación de María es singular por su maternidad divina: ella conduce a Cristo, intercede y dispone el corazón de los creyentes, pero no genera la gracia, que sólo proviene del Señor. Añadió que la nota doctrinal no pretende debilitar la devoción mariana, sino purificarla y fortalecerla, lo que también favorece el diálogo ecuménico.
Títulos como “Madre de los creyentes”, “Madre de la Iglesia” y “primera discípula” expresan mejor su función espiritual, aseguró.
El también obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz consideró muy oportuno el documento. Aunque Juan Pablo II empleó alguna vez el término “corredentora”, dejó de hacerlo tras el consejo del entonces cardenal Joseph Ratzinger.
Señaló que grupos de fieles incluso intentaron promover el título mediante recolecciones de firmas, pero insistió en que las proclamaciones doctrinales no dependen de mayorías, sino del estudio serio de la Escritura y la Tradición. Concluyó que Jesucristo es el único Redentor y que la primera colaboradora en la redención es María, perfecta discípula de su Hijo, feliz en ese papel.
El presbítero Jorge Martínez Ruz, vocero de la Arquidiócesis de Yucatán, afirmó que el documento ayuda a valorar el papel real de María en la historia de la Salvación y en la devoción católica. Señaló que precisar su lugar no significa restarle dignidad, sino reconocer su grandeza auténtica: la de la discípula que se define a sí misma como “Sierva del Señor” (Lc 1, 38).
Aludió a las palabras de Jesús: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (Lc 8, 21), lo cual orienta hacia una comprensión correcta de la verdadera devoción mariana.
El padre Antonio Escalante Pantoja, párroco de María Inmaculada, expresó que desde hace años explicaba a los fieles que no era adecuado llamar “corredentora” a la Virgen. Citó el Magnificat, en el que María proclama que Dios ha hecho obras grandes en ella, e insistió en que la Santísima Virgen no reemplaza al único Salvador y Mediador, Jesucristo. Señaló que el amor a María no disminuye cuando se evita atribuirle títulos que corresponden sólo al Hijo de Dios.
Recordó la enseñanza de san Luis María Grignion de Montfort: toda auténtica devoción mariana debe conducir a Cristo, de lo contrario se vuelve falsa y engañosa. Añadió que la nota doctrinal invita a leer también el capítulo VIII de la “Lumen Gentium” y otros textos del Magisterio.
El padre Juan Hoil Ucán, párroco de La Transfiguración del Señor, explicó que la función del Vaticano es aclarar conceptos doctrinales cuando ciertas ideas se desvían o exageran. Indicó que el título “corredentora” surgió como una expresión devocional en los siglos XVI y XVII, difundida por Luis Grignion de Montfort, quien buscaba resaltar la participación de María en la historia de la Salvación. Sin embargo, señaló que algunos teólogos llevaron el concepto más allá, interpretándolo como si María compartiera la misión redentora de Cristo, lo cual constituye un error doctrinal. Añadió que el papa Pío XII mencionó el título en un contexto limitado, pero sin conferirle valor dogmático.
Advirtió que el problema no es la palabra en sí, sino el uso extremo que se le dio, a veces entendido como si la mitad de la Salvación proviniera de Cristo y la otra de María. “Sin María hay historia de la fe; sin Cristo no hay redención”, enfatizó.
Por ello, la Iglesia precisa el sentido auténtico: Cristo es el único Redentor, y María participa de manera privilegiada, pero no equivalente. El sacerdote recordó que el papa Francisco también subrayó la necesidad de aclarar este punto para evitar interpretaciones erradas dentro de la piedad popular.— Claudia Sierra Medina
“Títulos como ‘Madre de los creyentes’, ‘Madre de la Iglesia’ y ‘primera discípula’ expresan mejor su función espiritual”
