El tiempo es una bendición para celebrar juntos el 65o. aniversario del Centro Universitario Montejo (CUM), celebramos un recuento, una vida compartida en un abrazo, a los estudiantes que fuimos y al ser humano que somos, ya crecimos, incluso envejecimos al atravesar el camino de la vida.

Protagonistas de nuestra propia historia, crecimos juntos en lo que quizás es una de las etapas mas bonitas, la secundaria y la preparatoria.

Veremos en nuestro rostro el paso de los años, recordando el lema “Todo a Jesús por María, todo a María por Jesús”. Un paseo por los recuerdos se desplegará, de aquellos días transcurridos entre un sinfín de tareas y clases, así nos parecía en aquellas épocas, donde la cafetería siempre se encontraba abierta con el futbolito y el balón junto a la puerta, que eran una tentación para jugar con los compañeros, pero primero habría que cumplir con los deberes, regidos por el timbre la escuela para llegar primero la cafetería al terminar la clase.

Así pues, transcurrían los días, acompañados y guiados por los hermanos Maristas, los docentes y sociedad de padres de familia, un sinfín de anécdotas entre las actividades deportivas, retiros, excursiones y actividades extraescolares.

Recordando con mucho cariño a los hermanos Marista Manuel Franco Jáuregui “Chiquilín”, Pablo Hernández García, Mtro. Héctor Chacón Ocampo y Mtro. Luis A. Ramírez Rosado, quien me decía entre los pasillos: “tu abuelita fue de la primera generación de mujeres en la secundaria, Melba del Rosario Suárez Cárdenas de Méndez”; y mi mamá complementaba, y sus amigas también, Sara Domínguez de Martínez y Teresa Ramírez de Cervera.

Con gratitud, las historias contaremos, en la cena gala, un rencuentro idílico, a fin de cuentas, ya son 65 años del CUM, toda una familia.

Exalumna CUM, generación 96

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