La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada da su discurso en la velada en honor al artista Gabriel Ramírez Aznar; la escuchan Samia Farah, Mario Torre, María Teresa Mézquita Méndez, Luis Ramírez Carrillo y Roy Sobrino
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada da su discurso en la velada en honor al artista Gabriel Ramírez Aznar; la escuchan Samia Farah, Mario Torre, María Teresa Mézquita Méndez, Luis Ramírez Carrillo y Roy Sobrino

Un homenaje cargado de sentimiento y genuino aprecio, en el que se compartieron aspectos de la vida, personalidad, humor ácido, ironía y la siempre grata sonrisa de Gabriel Ramírez Aznar, se realizó a un mes de su fallecimiento. Durante el acto se anunció que la Sala 3 del Centro Cultural Olimpo llevará el nombre del artista, integrante destacado de la Generación de la Ruptura.

El homenaje tuvo lugar anteanoche en el Olimpo, con la presencia de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, quien abrió la ceremonia con un discurso en el que elogió el trabajo del pintor y evocó los vibrantes colores y trazos característicos de su obra. El momento más significativo de la velada ocurrió cuando se anunció que la Sala 3 del recinto llevará el nombre de Gabriel Ramírez Aznar, como una forma de honrar su legado y amplia trayectoria. De inmediato, los asistentes respondieron con aplausos entusiastas y prolongados.

Tras la intervención de la alcaldesa dio inicio el panel integrado por los artistas Roy Sobrino y Samia Farah; el galerista Mario Torre; Luis Ramírez Carrillo, sobrino del pintor; y María Teresa Mézquita Méndez, quien fungió como moderadora. Esta última recordó que conoció a Gabriel cuando era muy joven, en el contexto de una entrevista periodística, aunque primero se acercó a su obra durante una visita en la que entrevistó a su esposa, Georgeann Huck. Compartió que quedó impactada por un cuadro que vio ese día, lo que marcó el inicio de posteriores encuentros con el artista, memorias que aseguró no olvidar.

En su intervención, Luis Ramírez Carrillo evocó recuerdos vinculados a su tío, en particular un sueño recurrente de la infancia del pintor que lo acompañó toda su vida y que le generaba inquietud. Describió el escenario: la casa familiar en Mérida y un sueño asociado a su quinto cumpleaños, en el que una sombra emergía del agua acumulada en la calle tras la lluvia para llevárselo. En el sueño, el niño Gabriel arrojaba a una niña que estaba cerca con tal de salvarse, convencido de que tenía muchas cosas por hacer.

Señaló que ciertos elementos presentes en la obra de Ramírez Aznar —la fuerza de la infancia, la pintura como impulso vital, la persistente presencia de la casa familiar, la naturaleza y la figura femenina— aparecen entrelazados en toda su producción, desde las primeras obras hasta la exposición actual en el Olimpo. Algunos de estos elementos se manifiestan como color, figura específica, emoción, límite o fondo.

Consideró que la pintura del artista, especialmente sus colores, alude a un paraíso perdido de la infancia. Añadió que con su pintura buscaba recuperar algún tiempo perdido, aunque la abstracción podía interpretarse también como un retorno al pasado más que como una representación literal de la realidad. Destacó que Gabriel buscaba acercarse a las horas felices de su niñez, un tiempo que nunca lo abandonó y que él tampoco quiso dejar ir.

Explicó que el pintor no buscaba códigos ni mensajes, ni pretendía establecer un lenguaje específico; más bien deseaba conservar aquello que llevaba dentro. Pintaba por una necesidad interior, no por comunicar algo a los demás. Lo hacía, dijo, para recordar que estaba vivo y para conservar la vida que tenía, impulsado por el placer íntimo y único del acto de pintar.

También mencionó las facetas menos difundidas del artista como escritor y cineasta, ámbitos en los que igualmente dejó huella.

Por su parte, Roy Sobrino señaló que Gabriel siempre actuó como un mentor, aunque no impartía clases formales; era maestro de quienes se le acercaban, pues “los nutría”. Afirmó que Ramírez Aznar es el pintor contemporáneo más importante de Yucatán, al reunir cualidades intelectuales, artísticas y creativas que abarcan la pintura, la música y el cine. Destacó además el amor del artista por la naturaleza, perceptible en los colores de su obra, inspirados en el trópico.

A su vez, la artista y galerista Samia Farah relató que su acercamiento a Gabriel ocurrió a través de proyectos curatoriales recientes en la Galería Secreta y el seminario de cultura en el que coincidieron. Recordó que Mario Torre deseaba organizar una gran exposición para presentar “el gran regreso del maestro” a las nuevas generaciones. Aunque ella pensaba conocer su obra, al adentrarse en su acervo se enfrentó a cientos de telas, dibujos y materiales de su faceta como creador del suplemento cultural. Encontró, dijo, a un artista profundo y contemporáneo, con quien sintió afinidad tanto como curadora como artista. Describió su práctica como “metamórfica”, pues alternaba períodos de pintura frenética con etapas dedicadas a las letras y proyectos cinematográficos.

Añadió que la obra de Ramírez Aznar atraviesa mutaciones a lo largo del tiempo, pero mantiene una esencia reconocible: “una transformación de la materia visible en personajes, colores y paisajes”.

El galerista Mario Torre, quien representó al pintor durante sus últimos años, relató que conoció a Gabriel en 2019. Aunque en ese tiempo sabía poco de arte, al preguntar por referentes todos mencionaban a Ramírez Aznar, por lo que decidió pedir una cita. De ahí surgió una relación de amistad que se consolidó con los años. No fue sino hasta 2023, cuatro años después, cuando se animó a preparar una exposición para mostrar al público la obra del maestro abstracto en Mérida. A partir de entonces se realizaron otras exposiciones con obra del artista en distintos espacios de la ciudad.

Afirmó que su relación con él fue un privilegio y que la etapa que compartieron correspondió a un Gabriel maduro, consagrado y consolidado como artista, pero sobre todo agradecido como persona. Señaló que su legado permanece vigente en el recinto que actualmente exhibe su obra en el Olimpo desde junio. Añadió que lograron organizar su exposición más grande y completa hasta la fecha, que reúne 60 años de trayectoria desde 1964 —cuando comenzó a producir sus primeras obras para la Galería Juan Martín— hasta 2024, con piezas recientes incluidas.

Al homenaje póstumo asistieron la viuda del artista, Georgann Huck; su sobrina María Teresa Cervera Ramírez, así como numerosos artistas plásticos y galeristas.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Gabriel Ramírez Aznar es el pintor contemporáneo más importante de Yucatán al reunir cualidades intelectuales, artísticas y creativas

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