• Sobre estas líneas, los solistas interpretan una pieza frente las cenizas de Víctor Urbán Velasco; a la izquierda, la participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Yucatán “José Luis Chan Sabido”

De Víctor Urbán Velasco se afirma que fue un músico que “tocaba para Dios” y que, por ello, lograba conmover a quienes lo escuchaban. Con esa premisa, no habría mejor manera de despedir sus cenizas que mediante una misa acompañada de música, tal como ocurrió anteanoche.

El homenaje se realizó en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Mejorada, donde se celebró una misa solemne para honrar al organista, considerado el más importante de México y América. Aunque Urbán Velasco falleció en mayo de 2024, la despedida se efectuó ahora en Yucatán, pues sus restos serán trasladados de Mérida a Estado de México para su colocación en la Rotonda de los Personajes Ilustres del panteón de esa entidad.

La ceremonia fue presidida por el párroco Bartolomé Tuz Mut y contó con la participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Yucatán “José Luis Chan Sabido” y el Coro de la Ciudad de Mérida. En un folleto distribuido durante la misa, con una breve biografía del músico, se destacó que “su vida fue un himno de dedicación a la música sacra y de concierto”, motivo por el cual se eligió un homenaje basado en la liturgia y la música.

Para la ocasión se interpretaron la Misa Brevis y el Ave verum de Wolfgang Amadeus Mozart. La Sinfónica Juvenil, dirigida por José Luis Chan Sabido, ejecutó los movimientos Kyrie – Allegro, Gloria – Allegro, Credo – Allegro, Ave verum, Sanctus – Andante, Benedictus – Allegretto y Agnus Dei – Adagio.

Adicionalmente, se incluyó el Ave María de Charles Gounod y J. S. Bach. El Coro de la Ciudad de Mérida, bajo la dirección de la maestra Nidia Góngora, estuvo a cargo de las voces de la música sacra.

Participaron como solistas Elliot Lara (tenor), Geovanna Cervera (soprano), Juan Chi (contralto) y Wilbert Huchin (barítono).

El presbítero Bartolomé Tuz señaló al inicio de la celebración que el compositor y músico había sido su amigo, por lo que le resultaba especialmente significativo presidir la misa para despedir sus cenizas.

En su homilía dedicó unos minutos a recordar a Urbán Velasco. Narró que lo conoció cuando se reparó el órgano de la Catedral de Mérida, después de años de estar descompuesto, y se le invitó a ofrecer un concierto para inaugurar su funcionamiento. A partir de ese encuentro, afirmó, inició una amistad que perduró hasta la muerte del músico. Recordó también que fue él quien acudió al hospital para llevarle la Comunión y los Santos Óleos en sus últimos días.

El sacerdote mencionó que el organista ofreció diversos conciertos en Yucatán a lo largo del tiempo, incluso en el municipio de Yaxcabá, en una época en que el acceso al poblado resultaba complicado. Asimismo, recordó que el maestro presentó varios recitales en la parroquia de Mejorada, donde tuvo lugar el penúltimo concierto de su carrera. “Hoy, aunque un poco tristes, también tenemos la alegría de celebrar esta Santa Misa, de rendirle homenaje y pedir al Señor por su alma, despidiéndolo con todos los honores”, expresó. Invitó además a los asistentes a mantenerse cerca de Dios y subrayó que el maestro Víctor siempre conservó esa cercanía.

El sacerdote evocó una visita que realizó al músico en la iglesia de San Ignacio, en Polanco, Ciudad de México, donde lo escuchó tocar la misa, experiencia que calificó como “preciosísima” y que, aseguró, nunca olvidará. En diversas entrevistas, Urbán Velasco señalaba que el órgano no era sólo un instrumento, sino un testigo histórico y una voz de la fe. Su biografía resalta que “en todo momento buscó que su trabajo garantizara que esa voz monumental siguiera resonando para las futuras generaciones”. El compositor fue organista titular del Órgano Monumental del Auditorio Nacional durante 23 años y su sólida trayectoria es ampliamente reconocida.

Por decreto de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, las cenizas de Urbán Velasco serán depositadas en la Rotonda de las Personas Ilustres del Estado de México en un acto que se celebrará el jueves 4 del presente mes, en el Panteón Municipal de Toluca. El reconocimiento destaca su contribución a la vida cultural y su papel como referente del arte organístico nacional, así como el propósito de preservar y difundir su legado como patrimonio cultural del país.

A la misa acudieron su hija Adele Urbán, sus nietas Edda Mabel y Adele Mariana, y su nieto Manuel David Castro Urbán. Otros familiares estarán a la espera de sus cenizas en Toluca. A la ceremonia también asistieron músicos locales, amistades de la familia y personas cercanas al Palacio de la Música.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

Gran orgullo

Adele Urbán, hija de Víctor Urbán Velasco y directora del Palacio de la Música, expresó que para ella es un gran honor que la trayectoria de su padre sea reconocida al disponerse que sus cenizas sean depositadas en la Rotonda de las Personas Ilustres. Consideró que este homenaje subraya su importancia en la historia de México y reconoce su legado como organista concertista y de iglesia, compositor, maestro, investigador, promotor, rescatista de órganos históricos, defensor de la música sacra y muchas otras virtudes que lo distinguieron. “Como hija, no podría sentir mayor orgullo, porque además fue un excelente padre”, afirmó.

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