• El anuncio del británico John Clarke, francés Michel H. Devoret y estadounidense John M. Martinis como ganadores del Premio Nobel de Química, el 7 de octubre pasado por la Real Academia Sueca de Ciencias
  • Mary E. Brunkow (en la imagen) y Fred Ramsdell ayudaron a responder una pregunta que años atrás se hizo el japonés Shimon Sakaguchi

ESTOCOLMO (EFE).— En la década de 1980 Shimon Sakaguchi se hizo una pregunta sobre un órgano del sistema inmune (el timo) que no logró resolver sino 15 años después. En 2001, los estadounidenses Mary Brunkow y Fred Ramsdell completaron la respuesta experimentando con ratones.

Los tres consiguieron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2025 por aportar las piezas fundamentales del rompecabezas que explica cómo se regula el sistema inmune, base para el desarrollo de tratamientos que salvan la vida a millones de personas con cáncer, trasplantes de órganos y enfermedades autoinmunes.

Para completar aquel rompecabezas tuvieron que pasar cuatro décadas, que partieron de la curiosidad investigadora, crecieron con la perseverancia y florecieron con la colaboración de científicos de distintas generaciones y países.

Se llama ciencia básica y es lo que este año ponen en valor los Premios Nobel.

Los galardones de 2025 desafían la inmediatez imperante en nuestro tiempo y apuestan por lo contrario, recompensando a quienes cultivan la curiosidad por entender mejor el mundo, su paciencia, su rigor y su trabajo colaborativo.

Pasar del laboratorio a las aplicaciones que cambian la vida cotidiana no es un camino lineal ni fácil. Implica mucho experimento fallido para avanzar a lugares no siempre fáciles de vislumbrar y la rentabilidad del hallazgo no está asegurada.

Por esa razón, al ser preguntado en rueda de prensa cómo se pasó de la descripción del túnel cuántico a tecnologías actuales como los teléfonos inteligentes, a uno de los tres galardonados con el Nobel de Física, el británico John Clarke, le costó dar una respuesta clara. Quizá no la haya.

“Tú no sabes cómo va a evolucionar esa idea. Habrá otros investigadores que la retomarán y la desarrollarán”, declaró Clarke. Su intención inicial cuando comenzó a investigar era demostrar dos propiedades de la mecánica cuántica, que más tarde contribuyeron a describir dos de sus discípulos, con los que comparte el galardón: el francés Michel Devoret y el estadounidense John Martinis.

La investigación que “se hace a fuego lento es la fuente de la que beben los grandes avances”, dice la presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, Eloísa del Pino.

“Supone la culminación de una experiencia que empieza cuando un científico se pregunta por algo en lo que aprecia que hay una laguna de conocimiento. Y años o décadas después, tras enlazar ideas, experimentos y colaboración se logra una respuesta que acaba resolviendo cuestiones muy complejas”, agrega.

La física cuántica, la química de los materiales porosos y los estudios sobre la respuesta inmune “no avanzaron gracias a promesas de retorno rápido, sino a la constancia de comunidades científicas que han sostenido preguntas difíciles durante décadas, trabajado con rigor, paciencia y un profundo respeto por el conocimiento”, señala David Fairén-Jiménez, biólogo molecular de la Universidad de Cambridge.

En Química el premio fue para el japonés Susumo Kitagawa, el británico Richard Robson y el jordano Omar Yagui por describir estructuras metal-orgánicas (MOF en inglés) que se transforman en materiales para ofrecer soluciones a la crisis ambiental: captura de gases contaminantes, de agua del desierto y almacenamiento energético.

Los Nobeles de 2025 también abogan por las ciencias sociales y el arte “que se hace despacio” en las categorías de Economía y Literatura.

Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt recogerán el galardón de Ciencias Económicas por explicar cómo se produce el crecimiento sostenido a través del progreso tecnológico.

Mokyr, de nacionalidad estadounidense e israelí, lo explicó a través del período 1750-1914, año en que se inició la Primera Guerra Mundial, mientras que el francés Aghion y el canadiense Howitt presentaron un modelo matemático en 1992 que explicaba la destrucción creativa generada por innovación.

Por su parte, el húngaro Lászlo Krasznahorkai, quien confesó que siguió escribiendo por considerar que su primer libro estaba incompleto, recibirá el Nobel de Literatura por “reafirmar el poder del arte” y buscar la belleza por el solo hecho de buscarla, como reza la esencia de las artes y ciencias.

Nobel Detalles

Hoy comienzan los homenajes a los galardonados con los premios, en Estocolmo.

Ceremonias

Las medallas se entregarán el miércoles 10. El Nobel de la Paz, que este año recayó en la venezolana María Corina Machado, se dará ese mismo día en Oslo como estableció Alfred Nobel en su testamento, dado que Suecia y Noruega estuvieron unidas en vida del inventor.

Dotación económica

Cada Nobel está dotado con 11 millones de coronas suecas, casi un millón de euros al tipo de cambio actual, a repartir si la distinción es compartida.

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