“Los invidentes poseen una luz especial, que es la luz de Cristo, la cual ilumina su alma y les permite ver más allá de lo que aparentemente se percibe, al reconocer con mayor claridad las bondades de Dios”, expresó el presbítero Alejo Huchim Kumul durante la misa con motivo de la solemnidad de Santa Lucía, patrona de los invidentes, celebrada ayer.
Durante la homilía, el sacerdote recordó el pasaje bíblico del invidente que clamaba sin cesar: “Jesús de Nazaret, compadécete de mí. Jesús, hijo de David, compadécete de mí”, destacando que Jesús es la luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. Añadió que María Santísima es modelo de preparación, especialmente en la Inmaculada Concepción, e invita a sus hijos a mantener el alma limpia.
La celebración fue presidida por el padre Alejo Huchim en el antiguo templo de Santa Lucía, ante decenas de fieles, entre ellos 35 personas invidentes que participaron activamente en la ceremonia.
En su mensaje, el rector de Santa Lucía invitó a la comunidad a prepararse espiritualmente para el nacimiento de Jesús durante el tiempo de Adviento. Planteó que la preparación necesaria es la del corazón, siguiendo el llamado a la conversión proclamado por Juan el Bautista, a quien señaló como un modelo de preparación.
Recordó que el 8 de diciembre se celebra a la Inmaculada Concepción, a la que también consideró un modelo para este tiempo litúrgico. Subrayó que los hijos de María Santísima se preparan mediante la imitación de sus virtudes, ya que la auténtica devoción a la Virgen consiste precisamente en reproducir sus valores.
El sacerdote destacó que María es madre de la fe, de la esperanza, de la caridad y del amor, y que quienes profesan una verdadera devoción hacia ella aspiran a vivir conforme a estas virtudes. Añadió que la Inmaculada Concepción enseña el santo temor de Dios, evitando acciones que alejen del amor divino, manteniendo el alma limpia y recurriendo al sacramento de la confesión, aun cuando reconoció que actualmente hay escasez de sacerdotes.
En este contexto, el padre Alejo Huchim señaló que uno de los conceptos en crisis es precisamente la falta de sacerdotes, al indicar que muchos de los que integran la diócesis son de edad avanzada. Subrayó la urgencia de orar por las vocaciones sacerdotales, elevando plegarias a Jesús Divino Sacerdote para que envíe nuevos ministros a su Iglesia.
Durante la celebración, pidió a Dios que conceda vocaciones sacerdotales según su corazón y que las conserve, santificándolas en los seminarios. Expresó que muchas personas necesitan sacerdotes, ya que numerosas almas se encuentran en riesgo de perderse, por lo que reiteró la súplica con el propósito de que se multipliquen las vocaciones.
Asimismo, elevó oraciones para que Dios envíe sacerdotes santos, fervorosos y valientes, capaces de perseverar en su ministerio a pesar de las dificultades.
El rector de Santa Lucía recordó que el pasado 12 de diciembre se celebró a la Virgen de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de Latinoamérica, y evocó su petición de un santuario en el cerro del Tepeyac. Destacó su figura como preparación espiritual durante el tiempo de Adviento, al ofrecer palabras de consuelo y esperanza a quienes se enfrentan a diversas dificultades.
Aseguró que la Virgen de Guadalupe acompaña a las personas en momentos de angustia, estrés o problemas de salud, morales o administrativos, recordándoles su presencia maternal y su intercesión ante Dios. Añadió que ella es otro modelo que acerca a los fieles al Dios por quien se vive.
El sacerdote señaló que el calendario litúrgico continúa con la celebración del 13 de diciembre, dedicada a Santa Lucía, quien también prepara a los fieles con el ejemplo de su vida consagrada totalmente a Dios. Indicó que Santa Lucía es modelo tanto para quienes optan por el matrimonio como para quienes no están casados, al exhortarlos a consagrar su vida y su familia al servicio de Dios.
Durante la celebración eucarística, se realizó la unción con óleo santo a las personas invidentes y a varios asistentes, como signo de bendición y acompañamiento espiritual.
Al término de la misa, se llevó al cabo una convivencia en la que se ofreció un desayuno a los asistentes, consistente en tortas de lechón y cochinita, tacos y refrescos, además de la entrega de despensas. La actividad fue organizada por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad y el grupo de adoradores del Santísimo de Santa Lucía.
El programa de la fiesta patronal incluyó el rezo del novenario y, ayer, una procesión con la imagen de Santa Lucía, la cual fue colocada en un altar especial para la veneración de los fieles.— CLAUDIA SIERRA MEDINA


