El cuerpo como territorio de pensamiento, como archivo vivo de ideas, tensiones y preguntas, se coloca al centro de la conferencia performativa “Encajonados”, propuesta que forma parte de la programación del Mérida Fest y que invita a la comunidad artística, académica y al público en general a mirar, desde otro ángulo, la relación entre filosofía, danza y experiencia corporal.
El proyecto surge del diálogo creativo entre la bailarina, coreógrafa y gestora cultural Tatiana Zugazagoitia y el coreógrafo, director y compositor argentino Sebastián García Ferro, radicado en Barcelona.
Se trata de una colaboración que se fue gestando a lo largo de dos años, entre lecturas, residencias artísticas y encuentros transatlánticos, y que hoy encuentra un punto de concreción gracias al impulso institucional del festival.
Para Tatiana, iniciar el año con un estreno de esta magnitud es casi un presagio, una manera de lanzar el cuerpo al calendario con intensidad y sentido.
Palabra y movimiento
“Encajonados” no será una conferencia tradicional ni una pieza escénica convencional. Se trata de una conferencia performativa que avanza entre la palabra y el movimiento, entre la reflexión filosófica y la acción física.
A partir de una revisión crítica de la filosofía occidental, donde históricamente el cuerpo ha sido relegado a simple contenedor de la mente, la propuesta cuestiona jerarquías arraigadas y abre paso a otras lecturas: no pienso y luego existo, sino bailo, luego pienso, luego existo. El cuerpo deja de ser accesorio para convertirse en origen.
El título del proyecto, comenta la artista, funciona como una clave poética y conceptual. “‘Encajonados’ alude a esas ideas fijas, a los compartimentos mentales desde los cuales solemos entender el mundo, el conocimiento y hasta nuestra propia corporalidad”.
La conferencia juega a sacar esas ideas de sus cajas, a discutirlas, llevarlas al límite, al absurdo y al juego, sin la pretensión de establecer verdades definitivas. Aquí, la pregunta es más importante que la respuesta y la rigidez no tiene lugar.
Dirigida principalmente a jóvenes y adultos que gusten de la danza, la propuesta dialoga de manera especial con públicos universitarios, estudiantes y docentes de artes escénicas, danza, filosofía y disciplinas afines, aunque su alcance es más amplio.
“Encajonados” interpela a cualquiera que se pregunte por su cuerpo, por su forma de habitarlo en un tiempo atravesado por lo digital, lo cibernético y nuevas maneras de existir. Sin cuerpo, recuerda Zugazagoitia, no hay nada.
La cita es mañana jueves 15, a las 8 de la noche, en la Caja Negra de la UNAY. La entrada es libre, por lo que se recomienda llegar con anticipación debido al aforo limitado del espacio. El escenario, casi como un guiño del destino, también funciona como una caja que se abre para cuestionar lo que damos por sentado.
Nueva perspectiva
Más allá del estreno, Tatiana Zugazagoitia destaca el valor de la colaboración y la codirección como un ejercicio de escucha y transformación. Trabajar con otra corporalidad, otra mirada y otra forma de pensamiento se vuelve un reto que deja huella, que obliga a repensarse y, en consecuencia, a repensar el mundo. Esa multiplicidad de perspectivas atraviesa el proyecto y se extiende como una invitación ética y artística.
En ese sentido, la creadora subraya la importancia del respaldo del Ayuntamiento de Mérida a este tipo de propuestas. “Una política cultural que, desde hace años, ha apostado por la diversidad, dando cabida tanto a lo tradicional como a lo experimental, y permitiendo que incluso las expresiones con públicos más reducidos encuentren un espacio para existir y dialogar”.
“Encajonados” propone iniciar el año con el cuerpo despierto, con preguntas en movimiento y con la certeza de que el pensamiento también puede bailar. Una invitación abierta a salir de los cajones y habitar, iniciando por esta noche, otras posibilidades.— Darinka Ruiz
