• A la izquierda, monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar, coloca la corona a la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria; debajo, una mujer ayuda a cargar la figura de San José para la procesión matutina
  • Arriba, en la procesión se vieron algunos estandartes; a la izquierda, el andar de la comunidad de la rectoría por la calle 67
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  • Sobre estas líneas, el padre Raúl Lugo Rodríguez, rector del templo, frente a la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria; a la derecha, una oración ante el altar

Solemnidad, devoción y un sinfín de emociones se vivieron ayer en la rectoría de Nuestra Señora de la Candelaria con el inicio de su fiesta patronal, una jornada que, desde temprana hora, convocó a los fieles en torno a la fe, la tradición y la vida comunitaria.

La jornada comenzó con la kermés instalada a la entrada del templo, seguida del rezo del rosario.

Más tarde, monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar, llegó al lugar para encabezar la bajada y coronación de la imagen de la Santísima Virgen de la Candelaria, acto que sirvió como antesala de la eucaristía y de la procesión que se realizaría posteriormente.

Entre cantos, plegarias y expresiones de fe, dio inicio la celebración, presidida por monseñor junto con el rector de la parroquia, el padre Raúl Lugo Rodríguez.

Durante la homilía, monseñor Pedro Mena dijo que se vive un momento marcado por la historia, la tradición y la emoción en la ciudad de Mérida. La reflexión, dijo, se da en un domingo particular, ya dentro del tiempo ordinario, luego de haber concluido por completo el tiempo de Navidad con el bautismo de Jesús.

Explicó que lo ordinario no debe entenderse como algo de menor valor, sino como aquello que se vive día a día con profundidad, pues dijo, “Dios se manifiesta precisamente en la vida cotidiana”. También recordó que, tras haber celebrado con solemnidad el misterio del nacimiento de Jesús, ahora “corresponde vivir la fe de manera continua, en lo ordinario de cada jornada”.

En este inicio del año litúrgico, añadió, la palabra va orientando la vida diaria, especialmente a través del Evangelio, que en estos primeros domingos presenta el inicio de la vida pública de Jesús, su vida ordinaria.

En ese contexto, destacó la frase proclamada por Juan y que los fieles recuerdan en cada Eucaristía: “Este es el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”, una expresión que —señaló— no solo debe quedarse en la mente, sino llegar al corazón.

Monseñor habló además del significado del cordero en el Antiguo Testamento, cuando el sacrificio marcaba la liberación del pueblo y protegía los hogares. También recordó la presentación de Jesús en el templo junto a la Sagrada Familia, que no ofreció un cordero, sino la ofrenda de los pobres, subrayando así la humildad de la familia.

Antes de concluir con su reflexión, aludió a cómo el templo llegó a convertirse en un espacio marcado por prácticas que transformaron su sentido original, lo que ha dado pie a pensar sobre la fe, la tradición y su vivencia en el presente.

Al concluir la misa, dio inicio la procesión por las calles aledañas, recorriendo el barrio de San Juan, mientras se entonaban cantos. El recorrido estuvo encabezado por el padre Raúl Lugo y seguido por una multitud que no solo salió del templo para acompañar a la imagen, sino que también se fue sumando a la celebración a lo largo del camino.

De regreso al templo, la imagen fue colocada en un espacio, donde quedó lista para ser venerada.

Las actividades de la fiesta patronal continuarán del 22 al 31 de enero con confesiones, rosarios y celebraciones eucarísticas en la mañana y la tarde.

El primero de febrero se realizará la bendición de los niños y de las velas, de 9 y 11 a.m. Luego, de 5 a 7 p.m., se llevará al cabo el docenario, la misa y la serenata.

Para el 2 de febrero, día de la solemnidad, el templo abrirá desde las 5:30 de la mañana. A las 6 se entonarán “Las mañanitas” a la Virgen y se realizará la magna kermés; a las 6:30 tendrá lugar la procesión de traslado. Las misas se celebrarán a las 7 y 9 a.m., mientras que la misa solemne será a las 11, seguida de la procesión del mediodía. Por la tarde, habrá misa a las 2, eventos artísticos a las 3, el último día del docenario a las 5, misa a las 6, procesión de traslado a las 7 y misa de cierre a las 7:30 p.m.

El 3 de febrero se celebrarán misas con bendición de gargantas e imposición de velas a las 9 y 11 a.m., así como a las 6 p.m.

Finalmente, la subida de la Virgen se realizará el 8 de febrero, mientras que las primeras comuniones están programadas para los días 14 y 15 de febrero.— Karla Cecilia Acosta Castillo

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