Josué Francisco Mena Pantoja y Ariadne Denisse Campos Bonilla portarán este año la corona de reyes con discapacidad motriz del Carnaval de Mérida y lo harán, como ellos mismos dicen, bailando y disfrutando cada momento de la fiesta.
Ariadne está contenta y nerviosa. Lo dice con una sonrisa que no necesita traducción. Nunca antes había sido reina en el Carnaval de Mérida y la idea de desfilar, bailar y experimentar la celebración la emociona tanto como la pone expectante.
“Va a ser alegre”, anticipa. Ya tiene claro su disfraz: será un arlequín lleno de color, porque le gustan los tonos vivos (más el azul). Bailar, disfrutar y dejarse llevar por la música es lo que más espera de esta experiencia.
Josué, por su parte, no se guarda nada. Repite varias veces la idea, pero no por falta de palabras, sino porque la emoción se le desborda. Está contento de ser rey, contento de bailar, contento de estar los cinco días del Carnaval y en todos los recorridos.
Contento, sobre todo, de tener la oportunidad de moverse al ritmo de la fiesta. “Me da ganas de bailar y me da ánimo”, dice, y esas ganas se notan desde ahora.
Para Josué no es del todo nuevo portar una corona. Ya había sido rey una vez en su escuela, experiencia que recuerda con orgullo. Ahora lo será de nuevo, pero con un escenario más grande.
Ya está ensayando la coreografía con la música de “Vivir la vida”, una canción que parece hecha a la medida de su entusiasmo. Los pasos, asegura, son fáciles, y eso le permite concentrarse en lo más importante: disfrutar. Desfilará en carros alegóricos, bailará con comparsas y estará presente en distintos momentos de la fiesta, siempre con música y movimiento de por medio.
Fuera del Carnaval, Josué tiene una vida activa. Acude desde hace más de 20 años a la Casa de Cultura Mérida, en el Reparto Dolores Patrón. Ahí toma talleres de pintura, manualidades, baile, música y teatro. El arte, en distintas formas, ha sido una constante en su vida.
Su mamá, Rita Pantoja, lo describe como alguien que se desenvuelve muy bien. Tiene 44 años y parálisis cerebral, pero eso no ha sido impedimento para mantenerse activo y participativo.
“Le gusta mucho bailar”, asegura, aunque aclara que lo bailador no lo heredó de ella, sino de su papá, quien era muy alegre.
Doña Rita reconoce estar también emocionada. Es el Carnaval de su ciudad, el que ha visto pasar año con año, y ahora Josué, su hijo, será protagonista. Josué es el hijo de en medio de su familia, tiene un hermano que vive en Cancún y una hermana.
Ariadne también cuenta con una red cercana que la impulsa. Su mamá, María Teresa Bonilla, la sigue llamando “niña”, aunque reconoce que es ya una jovencita y muy alegre.
A veces, admite, la falta de confianza hace que no lo demuestre del todo, pero su carácter se impone cuando se trata de asumir retos. Fue reina del Carnaval en su escuela y ahora estudia en el Centro Ocupacional y Recreativo “La Ceiba”. De hecho, fue la directora de esa institución quien la eligió para representar a los reyes con discapacidad motriz.
Apenas escuchó la palabra Carnaval, Ariadne declaró que sí, sin pensarlo, incluso antes de saber si su mamá estaría de acuerdo.
Ese entusiasmo fue decisivo. María Teresa quiso apoyarla y acompañarla en el proceso. Siente nervios, sí, y un compromiso grande, pero también está convencida de que su hija saldrá adelante.
“Lo que se ha propuesto, lo ha podido lograr”, afirma. Para ella, Ariadne es un motor que no se cansa, una fuente constante de motivación. Es la mediana de tres hermanas y, paradójicamente, suele ser quien las regaña, las impulsa y las anima a hacer cosas nuevas.
Le gusta bailar y salir a pasear y su color favorito es el azul, aunque ahora vestirá de arlequín multicolor.
Ser reina implica largas jornadas y participación constante en los desfiles. “Ella no se cansa, me canso más yo”, confiesa su mamá entre risas. Pero el cansancio se diluye frente a la emoción. Ver a su hija disfrutar hace que todo valga la pena.
Ariadne tiene parálisis cerebral derivada de una complicación médica al nacer y a lo largo de su vida ha tomado múltiples terapias que le han ayudado en su desarrollo. Hoy, esa historia queda en segundo plano frente a lo que se ve: una joven animada, decidida y lista para disfrutar el Carnaval.
Josué lo resume con sencillez cuando habla de Ariadne: “Es buena pareja, es buena reina”. Asegura que ella sabe bailar, pero él la va a ayudar para juntos vivir la fiesta con entusiasmo, energía y muchas ganas de celebrar.
