PARÍS (EFE).— El mundo natural y, en concreto, los hongos de diferentes tamaños y colores inspiran la colección que Matthieu Blazy creó para Chanel y presentó ayer en la segunda jornada de la Semana de la Alta Costura de París, con vestidos y conjuntos de dos piezas.
Aunque fiel a los aires de renovación, como se vio en la colección debut del diseñador en octubre pasado, la casa de moda eligió nuevamente las cúpulas del Grand Palais para el desfile.
El interior se decoró con setas de diferentes tamaños y sauces llorones rosados.
Los conjuntos de dos piezas, sobre todo de saco y falda, en más de un caso con abertura, y los vestidos son piezas fundamentales de la colección, en la que hay también abrigos, camisetas, pantalones y faldas, algunas de elegante transparencia.
Más que las prendas en sí, destacan los exquisitos materiales, como tul, seda, organza y algodón, tejidos livianos en gran número de los 54 “looks” presentados.
La propuesta para la primavera-verano no incluye nada de plumas naturales, sino una ilusión de plumas, y tampoco pieles.
Aparte de hongos bordados, se ven motivos de pájaros y una propuesta en la que se reproducen grandes plumas de pavo real, sin volumen.
En el campo cromático predominan los rojos, verdes y rosas, así como combinaciones de varios colores, junto con los imprescindibles blanco y negro. Juego de tonos en el que destaca la destreza a la hora de su selección.
Hubo contados bolsos —menos de una decena— en la primera parte, que traían a la memoria el 2:55, emblemático modelo de la casa, más como accesorio decorativo que como objeto útil, por el livianísimo material de su realización.
Una ovación acogió al diseñador al final de la pasarela, que se cerró con un conjunto nupcial, en presencia de Nicole Kidman, Penélope Cruz, Tilda Swinton y Dua Lipa, entre otras.
Ayer también se realizó la pasarela de Stéphane Rolland, quien tomó inspiración de la figura de Pablo Picasso y, en concreto, su interés por el circo.
En el Circo de Invierno, no muy lejos de la Plaza de la Bastilla, se mostró una veintena de propuestas de noche, más reducidas en número que las de colegas.
“Pablo Picasso está presente en toda la colección como algo evidente. Su relación con el circo, con los artistas callejeros, con esas figuras marginales y profundamente humanas alimenta mi visión”, dijo Rolland.
Los volúmenes se hacen presentes en cuellos, hombros y mangas, así como en faldas en forma de bola.
Vestidos con volantes o espalda alada, modelos largos, pantalones cortos estructurados, monos-pantalón, muy abundantes, pero también bustiers y capas, se vieron en una colección extremadamente meditada y magistralmente rematada por experimentadas costureras.
“Cada pieza está pensada como una estructura en la que habitar, un refugio, un escenario”, añadió.
Predominan colores como negros, blancos brillantes y rojos bordados, mientras que entre los materiales hay gazar, satén, crepé, detalles en plexiglás y cristales.
Rolland Desfile
En la pasarela de Stéphane Rolland, una bailarina salió del foso del circo e hizo arriesgada actuación con una grúa.
Precio
Además de los invitados, al desfile asistieron personas que pagaron entradas de 20 a 50 euros.
Fin de fiesta
La jornada de ayer en París la cerró Armani Privé. Todo giró en torno a vestidos y trajes sastre.
