“Que, por la intercesión de San Blas, Dios los libre de problemas en la garganta y de cualquier otro mal”, expresó el presbítero Raúl Lugo Rodríguez, rector del templo dedicado a Nuestra Señora de la Candelaria, al encabezar la tradicional bendición de las gargantas en misa celebrada ayer.
En la ceremonia eucarística fue evidente la presencia de un nutrido grupo de fieles, que llenó el templo. Incluso, algunas personas tuvieron que permanecer en el exterior de la rectoría para escuchar la misa, ante la afluencia registrada.
El presbítero Raúl Lugo recordó a los asistentes que San Blas fue obispo y mártir de los primeros siglos del cristianismo, un hombre que entregó su vida y derramó su sangre por amor a Dios.
Explicó que la intercesión de este santo es invocada de manera especial por quienes padecen enfermedades de la garganta, motivo por el cual esta festividad ocupa un lugar importante dentro de la tradición y la fe del pueblo.
En la homilía, el padre rector recordó que en el Evangelio de ese día se relatan dos milagros realizados por Jesucristo, ambos protagonizados por mujeres. Señaló que estos signos representaron una clara manifestación del amor y la misericordia de Dios hacia su pueblo.
El primer milagro narrado es el de la mujer que padecía una hemorragia desde hacía 12 años y que, llena de temor, pero también de fe, se acercó a Jesús para tocar su manto. En aquel tiempo, la ley la consideraba impura y le prohibía el contacto con los demás; sin embargo, Jesús no solo la sanó, sino que también la buscó entre la multitud para reconocerla y devolverle su dignidad.
El segundo milagro es el de una niña de 12 años que volvió a la vida gracias a la intervención de Jesús, luego de que su padre, jefe de una sinagoga, le suplicara con confianza en él.
De acuerdo con el sacerdote, en ambos relatos el número 12 se repite, uniendo las historias y subrayando que para Jesús no existen diferencias ni condiciones que limiten su acción salvadora.
El padre Lugo explicó a los fieles que los milagros no son actos de magia, sino signos que invitan a establecer una relación viva y sincera con Dios. Indicó que no basta con recibir un favor, sino que lo verdaderamente importante es aceptar a Jesús, escucharlo y seguir su palabra, caminando con Él desde el amor y la fe.
Asimismo, se recordó la importancia de pedir por la salud de la garganta y de encomendarse a la intercesión de San Blas. Hizo un llamado a los feligreses para presentar sus peticiones con humildad, confiando siempre en la voluntad de Dios y buscando un acercamiento auténtico a su presencia.
Finalmente, destacó la delicadeza y el respeto de Jesús hacia las mujeres, rompiendo las barreras sociales de su tiempo y otorgándoles plena dignidad.
Al concluir la homilía, el sacerdote realizó la bendición de las velas y dio inicio la tradicional bendición de las gargantas, utilizando dos velas en forma de cruz mientras pronunciaba: “Que, por la intercesión de San Blas, Dios los libre de problemas en la garganta y de cualquier otro mal”.
Este gesto se vivió como un signo de fe y esperanza, cerrando la celebración con confianza en la gracia divina.— Ilse Noh Canché



