MÉXICO (EFE).— Ante la gentrificación de las capitales del arte, como Nueva York y Londres, Ciudad de México resiste abriendo nuevos “espacios de experimentación” a los artistas y consolidando a Zona Maco, la plataforma más grande de Latinoamérica.
“México está resistiendo y abriendo nuevos lugares para el arte (…) Creemos que hay una flexibilidad para abrir espacios y exhibir que no hay en otros lugares del mundo”, dijo la curadora de la sección Ejes, Aimé Iglesias Lukin, quien destacó que las grandes metrópolis son cada vez más costosas para los artistas por el problema de la gentrificación, lo que dificulta el desarrollo creativo en esas urbes.
La edición número 22 de Zona Maco acogerá hasta pasado mañana a 81,000 visitantes que podrán recorrer las colecciones de 27 países en más de 200 galerías, de las cuales el 50% proviene del continente, como Chile, Colombia, Argentina y Perú.
En riesgo
Iglesias apuntó que, gracias a estas bases institucionales, “el arte latinoamericano ya no está en duda” como hace 30 años, aunque “las políticas mundiales cada vez más cerradas” ponen en riesgo a artistas de la región y a cualquier persona con un pasaporte de América Latina.
España cada año incrementa su presencia en la feria con la participación de las galerías Max Estrella, Río Meñaka y Senda, que en su colección incluye a “Martina”, uno de los bustos de Jaume Plensa; la escultura hidroformada de Gonzalo Guzmán y la pintura de Octavi Arrizabalaga, conocido por su obra callejera.
En cuanto al mercado y las tendencias del coleccionismo, el curador de Arte Moderno, Esteban King, admitió que las obras requieren de un “poder adquisitivo muy grande”, ya que oscilan entre los 40,0000 y los más de tres millones de dólares.
“Hay de todo en el coleccionismo: quien lo utiliza como una inversión y sabe que va a subir de precio, y hay a los que les gusta, es su pasión”, explicó, tras resaltar que cada vez se apuesta más por artistas mujeres y “abrir el canon” y consumir otro tipo de firmas.
Destacó que en el coleccionismo del arte moderno “hay un relevo generacional”, ya que los más jóvenes, además de interesarse por lo contemporáneo, buscan conocer más de las creaciones artísticas del siglo XX.
Gran momento
Pamela Echeverría, fundadora de la Galería LABOR, aseguró que “el coleccionismo ha crecido en México” y es un gran momento para este mercado en el país.
Añadió que el perfil del coleccionista está cambiando con las redes sociales, pues ya no “les interesa ir tanto a galerías, ya todo lo ven en sus teléfonos”. “Las ferias son muy ‘instagrameables’, a la gente le encanta sacarse fotos enfrente de las piezas (…) Se vuelve parte de una economía del performance de todos”.


