Durante la eucaristía se presentaron ofrendas simbólicas en memoria de víctimas de trata y desaparición
Durante la eucaristía se presentaron ofrendas simbólicas en memoria de víctimas de trata y desaparición

Una eucaristía con doble propósito se celebró ayer en la parroquia de San Sebastián Mártir, en el marco de la conmemoración de santa Josefina Bakhita, patrona de las víctimas de la trata de personas.

La misa fue presidida por el párroco, el presbítero Lorenzo Mex Jiménez, quien durante la celebración destacó la importancia de reconocer y orar por las personas que viven esta forma de explotación. Recordó que más de 20 millones de personas en el mundo se ven afectadas por este fenómeno, particularmente en el ámbito de los migrantes.

Durante la homilía, el sacerdote insistió en que la vida cristiana no puede reducirse a una fe cómoda ni a gestos vacíos. Advirtió sobre el riesgo de instalarse en una rutina religiosa que no transforma la vida ni el corazón, al señalar que en la ley de Dios no tienen cabida el egoísmo ni una fe vivida desde la mediocridad.

Subrayó que no es suficiente asistir a misa y cumplir con ciertos ritos o prácticas, ya que la fe debe vivirse de corazón a corazón, como un compromiso auténtico con el prójimo.

Otro de los ejes del mensaje fue la invitación a una fe encarnada en la vida cotidiana, expresada a través de gestos sencillos pero humanos. El presbítero exhortó a ofrecer sonrisas, palabras amables y, sobre todo, comprensión hacia los demás.

Desde las lecturas bíblicas, retomó el mensaje de San Pablo para recordar que ser luz implica identificarse con Cristo y vivir desde el amor desinteresado. Señaló que la vida en plenitud no se encuentra en el beneficio personal, sino en el amor que se ofrece a los demás.

Asimismo, hizo referencia al Evangelio de San Mateo, en el que Jesús exhorta a sus discípulos a no instalarse ni conformarse, sino a ser sal que dé sabor al mundo y luz que ayude a vencer las oscuridades del sufrimiento, el egoísmo y el miedo. En este sentido, afirmó que no es posible ser cristianos sin compromiso, instalados en la mediocridad y la conformidad.

Antes de concluir su mensaje, el padre Lorenzo hizo un llamado a no vivir la fe de manera oculta y a hacerse presentes en la vida pública mediante el testimonio de las acciones. Invitó a no avergonzarse de la identidad cristiana y a ser sal y luz del mundo.

Jornada de oración

Con motivo de la jornada de oración por las víctimas de la trata de personas, durante la eucaristía se llevó al cabo un momento especial en el que representantes de colectivos de búsqueda presentaron diversas ofrendas, cada una cargada de simbolismo y fe.

Enrique Puc Rosado, representante de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey), explicó el significado de cada una de las ofrendas mientras eran entregadas al sacerdote. Detalló que las veladoras simbolizan la fe puesta en Cristo que rompe las cadenas; las cadenas representan la liberación concedida por Cristo; la planta simboliza la esperanza de las víctimas de trata, personas desaparecidas y migrantes; la caridad está representada en los símbolos de la red internacional Talitha Kum, de Rahamim y de las madres buscadoras que a nivel internacional combaten este flagelo; así como el logotipo de las familias buscadoras de Yucatán que luchan por encontrar a sus seres queridos.

Al concluir la eucaristía, en el exterior de la parroquia, colectivos como Más Fuertes que Nunca y Familias Buscadoras de Yucatán, junto con algunas instituciones, instalaron una exposición fotográfica que retrata los rostros de personas desaparecidas. Las imágenes incluían fichas de búsqueda y, en la parte inferior, se mostraba la red de apoyo integrada por familiares, colectivos, instituciones y medios de comunicación que continúan con la búsqueda.

En entrevista con Diario de Yucatán, Maricela Orozco Montalvo, directora del colectivo Más Fuertes que Nunca, informó que en Mérida se tiene registro de 307 personas desaparecidas, siendo las mujeres quienes predominan en esta cifra.

Sobre los patrones de desaparición, señaló que se sugiere como causa principal el tráfico de personas, también conocido como trata de blancas, con base en las edades de las jóvenes desaparecidas, que oscilan entre los 10 y 14 años.

Indicó que, si bien las autoridades atienden los casos, los procesos suelen ser lentos y los avances dependen de la presión constante que pueden ejercer las familias. Explicó que, si no existe un seguimiento cercano, las investigaciones no avanzan, y agregó que en algunos casos se pide a las familias no difundir la información ni acercarse a los colectivos, lo que dificulta aún más las búsquedas.

Expresó que estas acciones buscan minimizar la problemática y evitar que se conozcan las cifras reales. Señaló que en el estado persiste la idea de que en Yucatán no ocurren este tipo de situaciones, pese a que las desapariciones han existido desde hace tiempo, aunque sin la visibilización mediática actual.

Desde los colectivos de búsqueda se hizo un llamado a las familias para que se organicen y se acerquen a estas agrupaciones, con el fin de recibir apoyo y acompañamiento en los momentos difíciles que implica la desaparición de un familiar. Se destacó que la búsqueda debe ser inmediata y que no se debe permitir que pase el tiempo sin actuar.— Karla Cecilia Acosta Castillo

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