En medio de luces, música y un ambiente familiar que conquistó a miles de asistentes, Circo Carnaval 2026 bajó el telón con el tradicional entierro de Juan Carnaval en los bajos del Palacio Municipal, donde quedó claro que fue el “Carnaval más seguro de la República”.
La noche estuvo marcada por la alegría, pero también por la emotividad de despedir una edición que destacó por su carácter inclusivo y el cuidado especial hacia mujeres, personas con discapacidad, adultos mayores y hasta perritos que formaron parte de la fiesta.
Entre porras, aplausos y gritos de entusiasmo, los fans de las comparsas se dieron cita para conocer a los grupos premiados y acompañar el último adiós al personaje más irreverente de las carnestolendas.
La secretaria ejecutiva del Comité Permanente de la fiesta, Mariana Villamil Rodríguez, fue ovacionada por el público en reconocimiento a su labor. A su lado, los conductores Natalia López y Juan Sánchez “Juanelo”, vestidos de riguroso negro, agradecieron a patrocinadores y aliados que hicieron posible la fiesta.
El toque cómico no faltó con la participación de Cuxum, Chayak, el payasito Alvin Pop, Balita Balam y Yach, quienes entre bromas y ocurrencias hicieron reír a chicos y grandes. Con lágrimas fingidas, Cuxum, Chayak y Balita lloraron la “pérdida” de Juan Carnaval, para después invitar a reflexionar —con humor regional— en la importancia de vivir cada día como si fuera el último.
El cortejo fúnebre apareció custodiado por todos los reyes del Carnaval, vestidos de negro y portando la corona floral. En guardia de honor dieron el último adiós mientras Cuxum dirigía el rezo y el público respondía con el habitual “ora carnavalis”.
La lectura del testamento provocó carcajadas. A los reyes infantiles, Valentina I y Jaziel I, les dejó un clóset para guardar sus múltiples cambios de vestuario y champú para resistir los penachos. A los juveniles, Yahir I y Hannah I, les recomendó “arreglar la columna” tras tantos bailes. Los soberanos con discapacidad motriz, Ariadne I y Josué I; la reina neurodivergente, Kiara I, y el rey con discapacidad intelectual, José I, “se robaron todos los corazones”, según el testamento, mientras que los adultos mayores, Saidy I y José Luis I, recibieron entre bromas palanganas con agua caliente y chancletas para aliviar los pies.
Para los reyes titulares, Sara I y Javo I, hubo “vales” de salchipulpos y esquites; para las comparsas, un guiño relajante antes de escuchar resultados. No faltaron agradecimientos al equipo de Servicios Públicos, la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal —que promovió rescate y adopción responsable— y la Policía Municipal por garantizar saldo blanco y un ambiente seguro.
También se reconoció el respaldo de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, cuyo apoyo permitió, según se destacó en el escenario, romper récord de asistencia y consolidar una fiesta ordenada y familiar.
Con rumba se despidieron los comediantes, mientras los conductores ofrecían el pésame simbólico y convocaban a la foto oficial con reyes y organizadores.
El momento más esperado llegó con la premiación de comparsas, encabezada por Mariana Villamil y los soberanos, en medio de una Plaza Grande que estalló en aplausos. En la categoría infantil, el quinto lugar fue para Fuerza y Alegría; el cuarto, Ciudad Caucel; el tercero, Vergel; el segundo, Jardines de Nueva Mulsay, y el primero, Pasión Latina.
En la categoría regional, el quinto lugar fue para Ritmo Tropicana; el cuarto, Pasión Latina; el tercero, AC Dance by Aldair Carrillo; el segundo, Vergel, y el primero, Xcalachén, que celebró entre porras y abrazos su triunfo.
En la categoría general, el quinto lugar correspondió a Ciudad Caucel; el cuarto, a AC Dance by Aldair Carrillo; el tercero, a Xcalachén; el segundo, a Pasión Latina, y el máximo reconocimiento, a la colonia Vicente Solís, cuya agrupación fue ampliamente ovacionada por el público por su energía, creatividad y calidad escénica tanto en el derrotero como en el concurso de baile.
Así, entre risas, gratitud y una Plaza Grande abarrotada, Mérida dijo adiós a su Carnaval, reafirmando que la fiesta puede ser alegre, incluyente y, sobre todo, segura.— Darinka Ruiz Morimoto



