ROMA (EFE).— El esperado debut del georgiano Demna Gvasalia al frente de Gucci en la Semana de la Moda de Milán reunió ayer a una constelación de celebridades y figuras de la industria, expectantes ante su primera colección para la firma.
Bajo el título “Primavera”, la propuesta para el otoño-invierno 2026-2027 confirmó un giro estilístico marcado por las siluetas ajustadas, los brillos estratégicos y una narrativa que buscó la reconciliación entre la herencia y la modernidad.
La colección, dividida en líneas masculina y femenina, recorrió un trayecto que fue “desde las subculturas urbanas hasta el lujo nocturno”, en una combinación de elegancia despreocupada y sensualidad consciente.
Demna planteó así un Gucci que dialoga con la calle sin perder su vocación de sofisticación, apostando por códigos reconocibles reformulados bajo su particular mirada. En la vertiente femenina, el diseñador apostó por realzar la figura mediante faldas de tubo, trajes de caída fluida y vestidos cortos ceñidos que delinearon una silueta firme y segura.
Esta sofisticación se equilibró con una estética de “descuido fingido”, visible en peinados y maquillajes que evocaban la actitud de una celebración prolongada hasta el amanecer.
La paleta cromática se mantuvo fiel a la monocromía, con el negro como eje central, acompañado por incursiones en blanco, plata y azul cobalto. En el segmento nocturno, el maximalismo tomó el control con una explosión de texturas metalizadas, doradas y plateadas que aportaron dramatismo y un aire de espectáculo a la pasarela de moda.
Demna no olvidó los guiños históricos a la firma en este primer capítulo de su gestión. Integró códigos emblemáticos del archivo como el monograma GG, el motivo Flora y referencias a la estética de los años noventa de la era de Tom Ford, reafirmando la continuidad de la marca dentro de un nuevo discurso creativo.
En cuanto a los complementos, destacaron los accesorios de piel en la colección femenina, mientras que en la masculina sobresalieron piezas ultraajustadas que acentuaron la anatomía. El momento culminante lo protagonizó la británica Kate Moss, quien a sus 52 años cerró el desfile con un vestido negro ceñido de cristales y espalda descubierta, al ritmo de “Tu sì’na cosa grande” de la recientemente fallecida Ornella Vanoni.
El elenco de modelos incluyó nombres como Emily Ratajkowski y Vivian Jenna Wilson, hija del magnate tecnológico Elon Musk.
En la primera fila se sentaron Demi Moore, Paris y Nicky Hilton, Georgina Rodríguez, el piloto de Fórmula 1 Andrea Kimi Antonelli y la tenista Aryna Sabalenka, además de diseñadores como Donatella Versace y Alessandro Michele, exdirector creativo de Gucci y actual responsable de Valentino.
La víspera del desfile, Demna anticipó en redes sociales la filosofía que guiará su etapa en la casa florentina: “No quiero que sea intelectual, sino que Gucci sea un sentimiento”, explicó.
Sobre esta colección inaugural, añadió: “Este primer desfile presenta un universo de códigos de vestimenta que darán forma a mi lenguaje en el futuro. Es un comienzo intencionado y la base que da inicio a mi historia de Gucci”.
De un vistazo
Siluetas ajustadas
La colección femenina de Gucci destacó por faldas de tubo, vestidos ceñidos y trajes fluidos que enfatizan la figura, proyectando seguridad, sensualidad consciente y elegancia contemporánea.
Monocromía dominante
El negro estructuró la propuesta cromática, acompañado por blanco, plata y azul cobalto, lo que consolida una imagen sobria, moderna y visualmente contundente.
Accesorios
Los complementos de piel en mujer y las piezas ultraajustadas en hombre subrayan la identidad dual de la colección, entre tradición artesanal y modernidad audaz.
Cierre espectacular
Kate Moss clausuró el desfile de ayer con un vestido negro de cristales y espalda descubierta, en un momento que selló el debut de Demna para Gucci.





