MADRID (EFE).— La Luna llena del pasado martes se tiñó de rojo en el eclipse lunar total que, incluyendo su fase penumbral, se extendió por algo más de cinco horas.
El fenómeno fue visible en gran parte del planeta y dejó numerosas imágenes captadas tanto por fotógrafos profesionales como aficionados en el este de Asia, Australia, las islas del Pacífico y diversas regiones del continente americano.
El evento astronómico se ha convertido en uno de los más comentados del año, no solo por su impacto visual, sino también porque forma parte de una temporada muy activa de eclipses.
Los especialistas recuerdan que el calendario astronómico de 2026 incluye varios fenómenos estelares destacados que podrán observarse desde distintos puntos del planeta.
Entre ellos sobresale el eclipse total de Sol previsto para el 12 de agosto y que es uno de los más esperados tanto por la comunidad científica como por aficionados.
Este fenómeno será visible de forma total en Islandia, Groenlandia y España, donde se convertirá en el primer eclipse solar total observable en más de un siglo.
Mientras tanto, esta semana la gran protagonista del cielo es la Luna. La fase total del eclipse de anteayer pudo verse al anochecer en el este de Asia y Australia, toda la noche en el Pacífico y a primeras horas de la mañana en América del Norte, América Central y el extremo occidental de América del Sur.
Según datos de la NASA, la fase de totalidad duró 59 minutos. En ese lapso, el satélite natural de nuestro planeta quedó completamente dentro de la sombra arrojada por la Tierra y adquirió un tono rojizo característico, lo que le da el nombre popular de “Luna de sangre”.
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se interpone directamente entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite. En ese momento, la superficie lunar se oscurece gradualmente hasta quedar iluminada con tonalidades rojizas o anaranjadas.
La Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS) explica que ese color proviene de la luz solar filtrada por la atmósfera terrestre. “Esa luz procede de todos los amaneceres y atardeceres que ocurren simultáneamente alrededor del borde de la Tierra”, precisa.
El espectáculo se convirtió en un desafío para los fotógrafos aficionados. Desde Japón hasta Estados Unidos, miles de observadores buscaron capturar imágenes del fenómeno astronómico.
En ciudades como Bali, Rangún y Bangkok incluso se organizaron actividades públicas con telescopios para que la población pudiera observar el eclipse.
Sin embargo, las condiciones meteorológicas no fueron favorables para hacerlo en todos los lugares.
En Tokio, por ejemplo, el cielo nublado dificultó la observación del fenómeno, mientras que en varias ciudades de Estados Unidos el eclipse fue visible solamente en forma parcial o quedó oculto por la nubosidad.
De un vistazo
Observación global
El eclipse lunar pudo apreciarse en distintos continentes, con mejores condiciones en Asia, Australia y algunas regiones de América, donde miles de personas siguieron el fenómeno.
Año de eclipses
En 2026 habrá varios eclipses destacados, entre ellos el muy esperado total de Sol del 12 de agosto, que será visible en partes de Europa y el Atlántico.





