Al frente, Eli Navarrete y John Hristo; en medio, Sofía León, y, detrás, Alejandra Quezada, Lourdes Pech, Bryant Caballero y Alejo Medina, integrantes del equipo creativo de “Paraíso”, que se presentará el sábado
Al frente, Eli Navarrete y John Hristo; en medio, Sofía León, y, detrás, Alejandra Quezada, Lourdes Pech, Bryant Caballero y Alejo Medina, integrantes del equipo creativo de “Paraíso”, que se presentará el sábado

Durante años, la mirada adulta ha decidido por las infancias, desde qué pueden decir, qué pueden entender, qué tan lejos llega su voz. Ese adultocentrismo es el punto de partida de “Paraíso”, una obra que cuestiona esa lógica y pone a las infancias en el centro de la conversación.

En el marco del aniversario número 14 del Centro Cultural Tapanco, el montaje regresa pasado mañana sábado a escena con ajustes, actualizaciones y una experiencia acumulada que lo ha transformado desde su estreno, hace casi dos años.

El proyecto nació de un proceso de colaboración con la dramaturga y directora Micaela Gramajo, de Ciudad de México. “El tema central del proyecto era pensar en el adultocentrismo”, explica Alejo Medina, director artístico del espacio y productor de la obra.

La obra forma parte del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales de la Sedeculta.

La intención era crear una pieza dirigida a las infancias que pusiera sobre la mesa cómo, en muchos procesos, su voz no es tomada en cuenta.

A partir de esa premisa, el equipo investigó tres casos ocurridos en Yucatán: el de las niñas y niños de Homún que promovieron un amparo contra una granja porcícola, el de Santa María Chi y uno más en Progreso relacionado con un basurero a cielo abierto que, de acuerdo con la información circulante, fue cerrado tras una demanda impulsada también por infancias.

En el escenario aparecen un actor y dos actrices —John Hristo, Sofía León y Eli Navarrete— que interpretan a tres infantes —Pedro, Ixchel y Lola— y conducen un recorrido que se entrelaza con la mitología del Tsukán, el ciclo del agua.

Algo ha cambiado en “Paraíso”. El ciclo se ha fragmentado y sus partes han caído en distintos puntos del territorio. Para reconstruirlo, el público debe atravesar las tres historias.

John Hristo, quien interpreta a Pedro, señala que decidieron no representar directamente a los niños. “No queríamos meternos en lo que los niños piensan, puesto que nosotros somos adultos”. En lugar de ello, utilizan su voz para narrar los hechos y en momentos específicos, encarnan brevemente a un personaje apoyados en objetos escénicos.

Las historias se cuentan a manera de fábula. “Utilizamos la fábula como herramienta para contar historias”, explica Alejo. Esa forma, dice, permite acercarse a temas complejos sin que el discurso se vuelva aleccionador.

Con el paso del tiempo, la obra ha cambiado. En su formato original fue concebida como un recorrido dentro de Tapanco, pero después comenzó a presentarse en escuelas y otros espacios. Cada función implicó adaptaciones. “Nos adaptamos a los espacios y a los estudiantes”, señala el director. La experiencia con niñas y niños también llevó a modificar dinámicas y a afinar escenas.

Uno de los cambios más importantes ha sido la actualización de los casos. Cuando estrenaron la obra, el conflicto en Santa María Chi no se había resuelto. Hoy existen resoluciones distintas, aunque aún hay pendientes. “Como obra estamos muy pendientes de lo que está sucediendo en relación con estas historias que abordamos”, afirma Alejo.

En las presentaciones escolares incorporaron un espacio de reflexión final. Ahí, los estudiantes comparten problemáticas de sus propias comunidades y proponen soluciones. “Simplemente es el ejercicio de darles el espacio para que puedan opinar”.

En zonas costeras, la historia de Progreso conecta de manera distinta; en comunidades cercanas a cenotes, como la de Homún, genera otra identificación.

Para Eli Navarrete, quien participa en la dramaturgia, uno de los mayores retos fue “buscar estrategias amables para poder compartir las historias de cada comunidad sin que se pudiera sentir aleccionador”. La intención, insiste, es levantar la voz de las infancias y recordar que también tienen poder para incidir en su entorno.

El equipo está conformado también por Alejandra Quezada, Lourdes Pech y Bryant Caballero.

Como parte de la conmemoración del aniversario, después de la presentación se develará una placa alusiva, lo que estará a cargo de infancias cercanas al montaje. Además, habrá una exposición sobre la investigación y la creación de la obra.

Este sábado, “Paraíso” se presentará a las 7 p.m. en el Centro Cultural del Mayab. El donativo es de 200 pesos, con descuento para estudiantes, infancias y personas con credencial del Inapam.— Karla Cecilia Acosta Castillo

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