Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, preside la misa de acción de gracias por su cumpleaños, ayer en la Catedral
Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, preside la misa de acción de gracias por su cumpleaños, ayer en la Catedral
  • Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, preside la misa de acción de gracias por su cumpleaños, ayer en la Catedral
  • La celebración de los 71 años con un pastel, al término de la Eucaristía

“Al celebrar esta Eucaristía y escuchar este hermosísimo Evangelio, en el que se narra la parábola del Hijo Pródigo, puedo decir que son 71 años de comprobar la misericordia de Dios nuestro Señor”, afirmó el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la misa en que ayer, en Catedral, dio gracias por cumplir años.

“A pesar de mis pecados, de mis limitaciones y de todas mis fallas, Él siempre se muestra misericordioso”, añadió el prelado.

El Arzobispo ha podido comprobar, dijo, cómo muchas personas se acercan a Dios después de llevar una vida apartada del Evangelio, lo que les hace experimentar con gozo su misericordia.

En la homilía de la misa, que celebró con integrantes del presbiterio yucateco y la asistencia de decenas de fieles, monseñor Rodríguez Vega aseguró que la parábola del Hijo Pródigo, en el Evangelio de San Lucas, es “la página más bella de todas las Sagradas Escrituras” e incluso hay quienes la consideran la más hermosa que se ha escrito en toda la literatura de la humanidad.

Con ella, Jesús quiso explicar la grandeza de la misericordia de Dios y la que estamos llamados a tener con nuestros hermanos.

Dios “está siempre esperándonos a todos” y su misericordia alcanza incluso a quienes han cometido grandes males, así como a los responsables de conflictos que han causado la muerte de muchos inocentes, como en la guerra en Irán.

Añadió que Dios espera a todos por igual, también a quienes estando cerca de Él no se abren para recibir su abrazo misericordioso.

Comparó esa actitud con la del hermano mayor de la parábola, quien se enoja por la fiesta organizada para recibir al hijo menor y se niega a entrar. “Esos eran los fariseos y los escribas, pero abundan en todos los tiempos: personas que condenan y no dan oportunidades a sus hermanos para una auténtica conversión”.

Invitó a alegrarse por quienes en esta Cuaresma regresarán a los brazos de Dios Padre. “Disfrutemos de la misericordia de Dios, disfrutemos de ese abrazo; es necesaria la humildad de reconocernos pecadores”.

Al finalizar la misa, monseñor Rodríguez Vega recibió el aplauso de sacerdotes y fieles. Compartió que cumplir años “siempre es motivo de gozo y gratitud con Dios nuestro Señor”.

“Él siempre ha sido misericordioso conmigo y lo es con todos. Aun los peores pecadores están siempre en el corazón de nuestro Señor, que espera su regreso”.

A su edad, indicó, vive el presente. “Después de los 71 años lo que sigue para mí es un día más, porque el mañana no lo sé. No me preocupo por una larga vida, sino por el día de mañana. Dios dirá si me lo quiere conceder”, declaró.

El prelado lamentó también que las guerras sigan cobrando la vida de personas inocentes que no tienen relación con la milicia.— Claudia Sierra Medina

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