Imagen cedida por Spotify que muestra a Bad Bunny durante un concierto especial el sábado, en Tokio
Imagen cedida por Spotify que muestra a Bad Bunny durante un concierto especial el sábado, en Tokio

TOKIO (EFE).— Bad Bunny debutó el sábado en Asia con un concierto en Tokio, donde durante una hora y media ofreció un espectáculo ante cientos de sus seguidores más acérrimos en el archipiélago, que corearon los mayores éxitos del cantante.

“Es un sueño poder estar aquí y ver a un artista como él cantando en español”, declaró Naomi Uehara, una joven nacida en Perú, que se mudó al país asiático cuando solo tenía un año.

A su lado, Mizuki Arce relata cómo recibió la noticia: “Estaba en el metro cuando recibí las entradas. No me lo creía”.

El velódromo Tipstar Dome de Chiba se apagó unos segundos antes de las siete y media de la tarde, para dar inicio a los primeros acordes de “EoO”, canción que inaugura todos los conciertos de la gira que hace el reguetonero este año.

Tras ese arranque, la melodía cambió de tono y se enlazó sin pausa “Me porto bonito”, provocando los primeros saltos en una pista repleta de aficionados japoneses y latinoamericanos, que no dudaron en corear cada verso.

La energía siguió creciendo cuando sonaron los compases de “No me conoce”, “La neverita” o “Si veo a tu mamá”, un tramo inicial en el que Benito dejó claro que el concierto sería un recorrido por sus mayores éxitos.

Después llegó “Safaera”, que incluyó una aparición sorpresa de Arcángel y Ñengo Flow, que desataron la euforia en el recinto.

“La noche acaba de empezar. Sé que ustedes tienen mucha energía todavía y quiero que eso se note en esta canción”, dijo el cantante antes de lanzar “Dakiti” y “Titi me preguntó”.

El tono cambió poco después cuando Bad Bunny tomó el micrófono. “Esta canción es muy especial para mí. Cuando la escribí me imaginé aquí, en Japón”, explicó el artista, mientras de fondo empezaron a sonar los acordes de “Yonaguni”.

El título alude a una pequeña isla japonesa situada en el extremo occidental del país, y la canción incluye un tramo final en japonés. En ese momento, el artista dejó el micrófono, abrió los brazos y escuchó cómo el público terminaba la letra.

El concierto volvió entonces al pulso del reguetón con “Callaíta”. Al ritmo de los tambores, el cantante se quitó el chaleco y lo lanzó al público antes de cambiarse por un esmoquin cuyo reverso mostraba, con brillantes, los kanjis de Tokio.

La sorpresa siguiente llegó con una versión de “Mía”, reinterpretada en exclusiva en la capital nipona y acompañada con tambores, timbales, bongós y pequeños instrumentos de percusión que convertían la melodía en una mezcla de salsa latina.

“Ya bailamos reguetón, ahora toca un poco de salsa”, dijo Benito antes de pedir al público que mostrara “sus mejores pasos”.

“Tokio baila sin miedo”, pidió el artista mientras acercaba el micrófono a los fans que llenaban el recinto. Más tarde, llegó “Nueva York”, su canción más reciente en llegar a ese billón de reproducciones.

El concierto, de una hora y media, parecía acercarse a su final cuando el cantante lanzó un aviso.

“Ya se acabó”, advirtió el puertorriqueño, pero el público sabía que aún quedaba una última canción.

La melodía final fue “Debí tirar más fotos”, tema que da nombre a su más reciente álbum, con el que el artista rinde homenaje a la cultura de su Puerto Rico natal.

De un vistazo

Fenómeno global

Ha sido la primera visita de Bad Bunny en el continente asiático, en lo que prometía ser un concierto especial dentro de la serie “Spotify Billions Club Live”, concebido para celebrar a los cantantes capaces de acumular canciones con más de mil millones de reproducciones. Y el boricua, a sus 31 años, tiene más de una veintena.

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