“San Juan de Letrán de siempre / de todos los días, de toda la gente / San Juan de Letrán de prisa / Que entre pena y risa es todo un carnaval” —Sergio Esquivel

En 1958, el escritor Carlos Fuentes llamó a Ciudad de México, específicamente al valle de México, “la región más transparente”, ya que al estar rodeado de montañas se crea un efecto que permite que la luz del Sol penetre con claridad, contribuyendo a una atmósfera relativamente clara y, más aún, en ese entonces cuando la contaminación era mucho menor, y permitía una visión más nítida y espectacular.

Hoy, el otrora Distrito Federal me recibe con una fuerte contingencia ambiental, lo cual no desluce la grandeza y el señorío que se alza sobre la antigua Tenochtitlán, que nos hace un guiño desde las ruinas del Templo Mayor.

Esta vez no voy sola, hemos volado desde diferentes partes del mundo un pequeño grupo de aventureros a quienes une una pasión: el disfrute y el gozo del conocimiento y las experiencias de vida. Con un itinerario preciso y sin desperdicio, nos encontramos de pronto en el Zócalo, dispuestos a adentrarnos en todos los rincones del Centro Histórico.

Y justo aquí es donde convergen esas imágenes de un país de contrastes, de sincretismo religioso que lo mismo danza en rituales que pide con fe a la Morenita del Tepeyac, que canta ópera callejera, mientras resuena el son del mariachi o el lánguido sonido del organillero nos transporta a pasajes de otros tiempos.

En un momento me agobia la multitud, el cruce de la calle parece imposible y comento entre risa y angustia que me siento en el “Shibuya mexicano” y no estaba tan lejos de tener la razón pues me hallaba justo en la intersección del eje central Lázaro Cárdenas, una de las avenidas más transitadas de Latinoamérica, donde muchas décadas atrás se encontraba el entrañable barrio de San Juan de Letrán, una joya citadina de convivencia y paso diario que inspiró historias y canciones.

San Juan de Letrán, un nombre que evoca historia, un colegio que enseñó a los niños a soñar:

—San Juan de Letrán de siempre

De todos los días, de toda la gente

San Juan de Letrán de prisa

Que entre pena y risa es todo un carnaval…

Hoy es pulso de una metrópoli que late, una calle que se estira, se curva y se eleva, un camino que recorre la urbe entera.

La torre Latinoamericana, gigante de acero; el Palacio de Bellas Artes, un tesoro verdadero que recibe al arte, la cultura y a la vida en este sitio que no olvida.

Un río de asfalto y piedra, que fluye con la historia, un lugar donde el pasado y el presente se encuentran, y el futuro se escribe, en cada paso, en cada momento.

La luz del semáforo nos concede un verde fugaz, un siga que no deja espacio para la pausa, pero ahí entre las prisas de un sábado por la tarde dejo un trocito de corazón y del suspiro, tarareando la melodía del cantautor yucateco Sergio Esquivel e intentando recordar más de la letra de esa canción que conecta a la niña de ayer con la mujer que hoy soy y lleva atada al alma todo el vibrar de nuestra nación.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán