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La enorme cantidad de contenido gráfico sobre las culturas grecorromanas que guardan los museos, galerías y la literatura especializada en la actualidad nos permiten afirmar que la ingesta de vino se producía en cantidades muy elevadas en aquellos tiempos.

En la mitología de estas civilizaciones existían dioses dedicados al vino y la vid, Dioniso entre los griegos y Baco entre los romanos.

Los antiguos griegos y romanos rara vez bebían vino puro (llamado merum), ya que beber vino sin diluir se consideraba un acto bárbaro e incivilizado. Era un elemento básico de la vida cotidiana. Pero había también razones de higiene y prevención, pues mezclar el vino con agua ayudaba a disimular el sabor de esta última, a menudo fétida y no potable. El alcohol ayudaba a desinfectar el agua.

Sin embargo, lo que ningún grabado de la época nos puede ayudar a conocer es el sabor que tenían los brebajes antiguos. Recientemente, dos investigadores de universidades de Bélgica y Polonia publicaron un trabajo que nos permite acercarnos a esa incógnita.

Los vinos romanos tenían un sabor algo picante, con olor a “pan tostado, manzanas, nueces tostadas y curry”, afirman los autores del trabajo.

A diferencia de la producción actual, donde los vinos se elaboran en tanques de acero inoxidable y con preservadores añadidos, en la antigüedad su utilizaban vasijas de barro llamadas dolias. Los investigadores afirman en su trabajo que “las dolias eran contenedores diseñados con precisión y su composición, tamaño y forma contribuyeron a la producción exitosa de los vinos”.

Los autores del trabajo también concluyen que los romanos eran capaces de elaborar vinos mucho mejores, más sabrosos y mucho más estables de lo que comúnmente se supone.

Siguiendo la pista del método moderno de hacer los vinos georgianos, que utilizan también recipientes de barro conocidos como qvevris muy similares a las antiguas dolias, le permitió a los investigadores conocer la influencia de las propiedades de las vasijas en los perfiles sensoriales de los vinos y compararlos con lo que sabemos de la producción antigua.

Los detalles de esta investigación pueden verse en el trabajo antes mencionado, que es accesible a través de la biblioteca digital de la UNAM.

Investigador del Cephcis de la UNAM.

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