Con su característico sentido del humor, Benito Taibo presentó la tarde de ayer el libro “Memoria y cuchara 2” en la Filey, ante un público diverso que llenó el salón Uxmal 4.
La presentación fue guiada por Raúl Lara Quevedo, quien llevó al autor a hablar tanto de su proceso de escritura como de los platillos que aparecen en el libro, que reúne relatos y reflexiones en torno a comida y memoria.
Al evento asistieron personas de distintas edades, quienes no solo acudieron para escuchar al escritor, sino también para compartir la experiencia de recordar, y antojar, algunos de los sabores más emblemáticos de la cocina mexicana.
Durante la charla, Benito Taibo relató anécdotas relacionadas con varios platillos tradicionales y compartió datos curiosos que despertaron el interés de los asistentes. Entre ellos, el origen del queso relleno, sobre el cual afirmó que, contrario a lo que muchos creen, tuvo su origen en Campeche y no en Yucatán, comentario que provocó reacciones entre el público.
El autor también habló de preparaciones que forman parte del imaginario culinario nacional, como los chiles en nogada y los tacos al pastor. Sobre estos últimos, señaló que representan una de las mejores muestras de mestizaje y sincretismo gastronómico, pues en ellos confluyen ingredientes y tradiciones de diferentes regiones del mundo. Como ejemplo citó la piña, uno de los elementos característicos del platillo, cuyo origen se encuentra en una zona ubicada entre Paraguay y Brasil.
El escritor, nacido en Ciudad de México en 1960, evocó su relación con la gastronomía yucateca. Contó que cada vez que llega a Mérida comienza a salivar, anticipando los sabores que encontrará en la ciudad.
Incluso, aseguró que la mejor cochinita pibil que ha probado la encontró en un pequeño poblado a la vera de la carretera Mérida-Cancún, lo que despertó risas y comentarios de los asistentes.
La conversación avanzó entre recuerdos culinarios y reflexiones sobre la literatura. En un momento, Taibo explicó que cuando un personaje literario come se vuelve más humano, pues esa acción permite mostrar aspectos íntimos del personaje y acercarlo a los lectores.
El diálogo con el público formó parte central del encuentro. Una de las asistentes le preguntó qué platillo pediría si tuviera a un chef profesional a su disposición. El escritor respondió con franqueza que no necesita un cocinero profesional para disfrutar de la comida, reiterando que muchas de las experiencias gastronómicas más memorables surgen de la cocina cotidiana.
El ambiente relajado permitió que surgieran otras historias relacionadas con la comida popular mexicana. Taibo habló de las tortas en sus distintas variantes, incluidas las de tamal y las de chilaquiles, y confesó que uno de los platillos más extraños que ha probado son unos tacos de espagueti.
Uno de los momentos más curiosos ocurrió cuando una persona del público le regaló una bolsita de Globitos Dondé. El obsequio dio pie a que varios asistentes explicaran al escritor que en Yucatán es común comer esas galletas con una taza de café durante los días de fresco o “heladez”, costumbre que arrancó sonrisas y comentarios cómplices entre los presentes.
La conversación permitió recordar que el autor presentó en la Feria el primer volumen de esta obra, el año pasado, antecedente que algunos de los asistentes mencionaron durante la sesión de preguntas. En esa parte, el autor informó que está preparando un nuevo libro… sobre libros.
Al término de la charla, Benito Taibo firmó ejemplares y se tomó fotos con sus lectores.— IVÁN CANUL EK
