LOS ÁNGELES (AP).—“One Battle After Another (Una batalla tras otra)”, de Paul Thomas Anderson, fue coronada como Mejor Película en la 98a. edición de los Premios de la Academia, al otorgar el máximo honor a una saga cómica estadounidense, multigeneracional, sobre la resistencia política.
La ceremonia se celebró ayer y también vio a Michael B. Jordan ganar el premio a Mejor Actor y a la cinefotógrafa de “Sinners”, Autumn Durald Arkapaw, hacer historia en los Óscares como la primera directora de fotografía mujer en ganar el galardón.
Fue una coronación largamente esperada para Anderson, oriundo del Valle de San Fernando, que hizo su primer cortometraje a los 18 años y ha sido durante décadas uno de los cineastas más aclamados de Estados Unidos. Antes del domingo, Anderson nunca había ganado un Óscar.
Pero “One Battle After Another”, la favorita, ganó seis premios, incluidos Mejor Dirección y Mejor Guión Adaptado para Anderson, el primer trofeo de los Óscares a Mejor Cásting y el de Mejor Actor de Reparto para un ausente Sean Penn.
“Escribí esta película para mis hijos, para pedir perdón por el desastre doméstico que dejamos en este mundo —que les estamos entregando—”, dijo Anderson al aceptar el trofeo de Guión. “Pero también con el aliento de que ellos serán la generación que, ojalá, nos devuelva algo de sentido común y decencia”.
“Sinners”, el relato de vampiros empapado de blues y ambientado en la era de la segregación de Ryan Coogler, que llegó con un récord de 16 postulaciones, también consiguió triunfos importantes e incluso históricos. Coogler, un cineasta muy querido, ganó el primer Oscar de una carrera impecable que comenzó junto a Jordan con “Fruitvale Station” (2013).
Arkapaw, apenas la cuarta directora de fotografía postulada en la historia, se llevó el premio en un triunfo largamente esperado para las mujeres detrás de la cámara.
“De verdad quiero que todas las mujeres en la sala se pongan de pie. Porque no siento que llegue aquí sin ustedes”, dijo Arkapaw.
Y Jordan, uno de los protagonistas más apreciados de Hollywood, ganó Mejor Actor en una de las contiendas más reñidas de la noche. El Teatro Dolby se puso de pie en el aplauso más atronador de la velada.
“Oye, mamá, ¿qué tal?”, dijo Jordan, tras tambalearse hacia el escenario.
La noche de los Óscares fue de Warner Bros., el estudio de “One Battle After Another” y “Sinners”, que logró un récord igualado de 11 victorias.
Fue una nota de triunfo extrañamente conmovedora para el legendario estudio, que semanas antes acordó su venta a Paramount Skydance, el monolito mediático armado a toda prisa por David Ellison.
Pero “Sinners” y “One Battle After Another”, los pesos pesados de la temporada, fueron cada una anomalías de Hollywood: historias originales de gran presupuesto nacidas de una visión personal. En un año en el que la ansiedad por la contracción de los estudios y el auge de la inteligencia artificial a menudo consumieron a la industria, ambas películas dieron a Hollywood una esperanza renovada.
Jessie Buckley ganó Mejor Actriz por su interpretación de Agnes Shakespeare en “Hamnet”, con lo que se convirtió en la primera intérprete irlandesa en ganar en la categoría. En unos Óscar en los que ningún otro premio de actuación parecía seguro, Jessie Buckley llegó a los premios de ayer en el Dolby Theatre como la gran favorita, de manera abrumadora.
“Es el Día de la Madre en el Reino Unido. Me gustaría dedicar esto al hermoso caos del corazón de una madre”, dijo Buckley en el escenario.
Desde el inicio, cuando el presentador Conan O’Brien corrió a toda velocidad por los postulados del año como el personaje de Amy Madigan en el thriller de terror “Weapons (La hora de la desaparición)” en un segmento pregrabado, la ceremonia de ayer fue peculiar, un poco torpe y preocupada por el lugar cambiante del cine en la cultura. Hubo, entre otras cosas, empate a Mejor Cortometraje.
Como se esperaba, la sensación de Netflix “KPop Demon Hunters (Las guerreras K-pop)”, la película más vista de 2025, ganó Mejor Largometraje Animado, además de Mejor Canción por “Golden”. Fue una gran victoria para Netflix, pero un triunfo más matizado para la productora de la película, Sony Pictures. Aunque desarrolló y produjo el filme, Sony vendió “KPop Demon Hunters” al gigante del streaming en lugar de estrenarla en salas.
En Netflix, “KPop Demon Hunters” se convirtió en un fenómeno cultural y en el mayor éxito de la plataforma. Tiene más de 325 millones de visualizaciones y contando.
“Esto es para Corea y para los coreanos en todas partes”, dijo la codirectora Maggie Kang.
Otro estreno de Netflix, “Frankenstein” del director mexicano Guillermo del Toro, obtuvo tres premios por su fastuosa realización: Diseño de Vestuario, Maquillaje y Peinado, y Diseño de producción.
Amy Madigan ganó Mejor Actriz de Reparto por su actuación en el thriller de terror “Weapons”, una victoria que llegó 40 años después de que la actriz, de 75 años, fuera candidata por primera vez, en 1986, por “Twice in a Lifetime (Dos veces en la vida)”. Soltando una gran carcajada al subir al escenario, Madigan exclamó: “¡Esto es genial!”.
Al presentar por segunda vez, O’Brien comenzó el espectáculo en el Teatro Dolby aludiendo a “tiempos caóticos y aterradores”. Pero sostuvo que el clima geopolítico actual hacía que los Oscar resonaran aún más como una fuerza de unión global.
“Esta noche rendimos homenaje no solo al cine, sino a los ideales del arte global, la colaboración, la paciencia, la resiliencia y esa cualidad hoy más rara que todas: el optimismo”, dijo O’Brien. “Vamos a celebrar. No porque creamos que todo está bien, sino porque trabajamos y esperamos por algo mejor”.
A lo largo del show, O’Brien apuntó a varios blancos, como Timothée Chalamet —quien otra vez se quedó sin ganar su primer Óscar, esta vez por “Marty Supreme”— por su desdén hacia la ópera y el ballet. Pero la ceremonia rara vez dejó de estar ensombrecida por la política, ya fuera en referencias a cambios bajo el presidente Donald Trump o a la guerra iniciada en Irán.
Joachim Trier, cuyo drama familiar noruego “Sentimental Value (Valor sentimental)” ganó Mejor Película Internacional, citó a James Baldwin en su discurso de aceptación: “Todos los adultos son responsables de todos los niños”, dijo. “No votemos por políticos que no se tomen esto en serio”.
El presentador Jimmy Kimmel, cuyo programa nocturno el año pasado fue suspendido tras comentarios que hizo sobre la muerte de Charlie Kirk, estuvo entre los más directos.
“Hay algunos países que no apoyan la libertad de expresión. No estoy en posición de decir cuáles. Dejémoslo en Corea del Norte y CBS”, dijo Kimmel.
“Mr. Nobody Against Putin (Mr. Nobody contra Putin)”, una película sobre un maestro de primaria ruso que documenta el adoctrinamiento de sus alumnos para apoyar la guerra de Rusia con Ucrania, ganó Mejor Documental.
“‘Mr. Nobody Against Putin’ trata de cómo pierdes tu país. Y lo que vimos al trabajar con este material es que lo pierdes a través de incontables actos pequeños, diminutos, de complicidad”, dijo el codirector.
“Todos enfrentamos una elección moral, pero, por suerte, un don nadie es más poderoso de lo que crees”, agregó.
La elegía también marcó los Oscar. Los productores ampliaron el segmento in memoriam tras un año que incluyó las muertes de leyendas, entre ellas Diane Keaton, Robert Duvall y Robert Redford. Barbra Streisand habló sobre Redford, su coprotagonista en “The Way We Were (Nuestros años felices)”.
“Bob tenía verdadera fortaleza”, dijo Streisand al tiempo que llamó a Redford “un vaquero intelectual” antes de cantar “The Way We Were”.
Billy Crystal rindió homenaje a Rob y Michele Reiner, quienes fueron asesinados en su casa en diciembre. Crystal, amigo cercano de Rob Reiner, protagonizó de forma memorable “When Harry Met Sally… (Cuando Harry encontró a Sally…)” de 1989. En emotivas palabras, Crystal citó. “Todo lo que podemos decir es: Amigo, cuánto nos divertimos asaltando el castillo”.












