Credit: editorialistas sommelier josé ca

¡Hola!, estamos en el mes de marzo, con una buena copa de vino de la variedad merlot, algo suave y delicado, un vino que se deja tomar y que te emociona desde el primer sorbo. Es el ideal para que las mujeres beban.

Revisando mis correos aparece uno de una lectora que muy amablemente me consulta qué vinos puede compartir con su pareja y que es muy difícil elegir para ellos con qué vino poder tomar sus alimentos.

A modo personal, y en el caso de las parejas, esta amable señora decía que deseaba vino merlot rosado, y el señor que un buen vino tinto con mucha textura, y así se la iban llevando en buena parte de su cena.

Esa diferencia hizo que pensara algo para el artículo de hoy. Lo importante de esta situación que se da diariamente en muchos restaurantes es que se pueden tener diferentes percepciones de los vinos y de los sabores, y, para documentarnos un poco, un estudio que se realizó en la Universidad de Milán dice que hay muchas personas que no sienten que haya vinos exclusivos para las mujeres y vinos para los hombres, y agrego a eso que mientras los hombres tienen otras orientaciones diferentes con los vinos, la mujer generalmente comenta que si le gustó o no le gustó.

Vamos a desarrollar el tema más a fondo.

El hombre muestra un marcado interés por las variedades, las regiones, los orígenes del vino, la puntuación de los vinos y el rango de calidad, aunado al precio; a la mujer en cambio se le seduce por las sensaciones y por el paladar.

Ese néctar es un catalizador de placer y la verdad es que, si se sabe elegir bien, la velada se convierte en algo mágico y sin precedentes, ya sea una comida de amigos o una cena romántica.

En estas cuestiones de los vinos, las mujeres están más atraídas por las emociones sociales o las relaciones que se van generando en torno al vino; el paladar de las mujeres es mucho más complejo que el de los hombres, la mujer pondera el sabor en ese instante, en cambio el hombre se centra más en el aroma o la nariz, el sabor o la boca y la legua.

No existen vinos exclusivos de hombres y vinos únicamente de mujeres, así desterramos que a ellas les gustan los vinos suaves, dulces o ligeros. Aunque parezca una utopía, los hombres son los que buscan estos tipos de vinos; las mujeres actualmente buscan tintos con una personalidad más elevada, más marcada, con buena textura y sabor.

Las evidencias son altas de las mujeres que poseen mayores aptitudes para percibir los aromas; cuando a nosotros los hombres se nos escapan los vinos perfumados, las mujeres son mucho más receptoras y se dejan seducir por los aromas del vino. En boca, los hombres buscan vinos más sencillos y equilibrados y la mujer busca un vino que quede grabado en la memoria y, claro, que sea muy expresivo.

Aquí está la guerra de los sexos: en cuanto a los sabores de un vino, mientras que el hombre lo ve, lo degusta y lo siente de una forma, la mujer lo disfruta y vive de otra.

Es importante para concluir este artículo que, más allá de las diferencias, la idea de esto es que puedan disfrutar, cada uno, a su manera de unas buenas copas de vino y dejarse llevar por la magia que trae aparejada…. ¡Salud! Y hasta la semana que viene.

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