Vivimos en piloto automático, gobernados en gran parte por el subconsciente.
En una conferencia de alimentación consciente, el doctor Ricardo Martínez del Campo ( @ricardomtzcs ) explicaba cómo este sistema regula funciones vitales sin que tengamos que pensar: respirar, digerir, bombear sangre, procesar alimentos. Todo eso sucede sin intervención consciente.
Pero la pregunta es: ¿solo controla funciones biológicas… o también nuestras decisiones? Porque muchas veces no solo respiramos en automático, también reaccionamos en automático. Pensamos, elegimos, comemos y nos relacionamos desde patrones aprendidos: creencias de la infancia, miedos, placer inmediato, ego.
Y ahí aparece una contradicción interesante: muchas personas dicen querer algo… pero en realidad desean otra cosa.
Quieren salud, pero eligen hábitos dañinos. Quieren paz, pero alimentan pensamientos negativos. Quieren crecer, pero procrastinan. No es falta de información. Es falta de conciencia.
El doctor hablaba también del llamado “cerebro reptil”, esa parte instintiva que reacciona desde tres mecanismos básicos: atacar, paralizarse o huir. Es el cerebro de la supervivencia. El problema es que también dirige decisiones más allá de sobrevivir: antojos, impulsos, reacciones emocionales.
Entonces, ¿somos víctimas de nuestro subconsciente? No. Porque aunque opere en automático, fuimos nosotros quienes lo programamos —con experiencias, hábitos y decisiones repetidas. Y eso implica algo importante: responsabilidad.
No basta con saber qué hacer. Hay que convertir ese conocimiento en acción. No basta con identificar un problema. Hay que trabajar en sustituir el hábito.
El subconsciente no cambia con intención, cambia con repetición.
Así como hoy haces muchas cosas sin esfuerzo —manejar, hablar, reaccionar— también puedes instalar nuevos hábitos que operen de forma automática. Pero eso requiere decisión consciente. Si no sustituyes un patrón, el sistema sigue funcionando con lo que ya tiene.
Por eso la pregunta no es solo qué quieres, sino: ¿Qué estás haciendo ? Se sincero
Mi nombre es Alejandro Granja Peniche, y me quedo con una frase de esa conferencia: No podemos sanar lo subconsciente si no lo hacemos consciente.
En mis redes comparto la extensión de esta reflexión.

