“¿Será acaso posible algún día dejar de vivir con miedo?”
“¿Será acaso posible algún día dejar de vivir con miedo?”

Nunca es tarde para hablar del 8 de marzo porque la violencia nunca descansa. Tuve la oportunidad de vivir la efeméride en el extranjero y observar la diferencia que radica dentro de las propias manifestaciones, por lo que me fue casi imposible no cuestionarme a qué se debería.

Tal vez en México no son igualmente “pacíficas” (o simplemente son lo suficientemente incómodas para que las contemplemos así) que en otros países, porque tal vez la furia no es la misma.

Es una realidad que la violencia de género no perdona estés en la ciudad que estés, pero también es algo urgente el entender que en México el peligro arde y el miedo respira en la nuca de todas las mujeres del país, a todas horas…

A veces me siento a pensar en lo lejano que es el día que en esta fecha dejemos de manifestarnos, de pelear o de exigir derechos humanos básicos, ¿será acaso posible algún día dejar de vivir con miedo?

También creo que no siempre tenemos presente que no se han cumplido siquiera cien años desde la primera vez que pudimos votar, que en toda la historia tampoco hemos tenido completa libertad al momento de acceder a la educación y, mucho menos, a ser dueñas de nuestra propia corporalidad.

Y probablemente dirás que lo que acabo de mencionar es el mismo discurso de siempre, pero, ¿te das cuenta de las cosas tan simples por las que hemos tenido que luchar? Y ahora peleamos a gritos que se nos permita vivir, que se nos tome en serio, que penalicen a los que nos han atacado… ¿no te asusta escuchar a niñas de 7 años relatar los abusos sexuales que han vivido? Esta ha sido nuestra realidad por décadas, y no veo claro el día que deje de serlo, tristemente.

Entonces, repito: nunca es tarde para hablar del “8M”… porque si tú te has cansado de oírlo, imagínate nosotras de vivirlo.

Psicóloga

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